viernes, diciembre 28, 2007

EL ZOO DE JEREZ


Jerez de
la Frontera es una ciudad de renombre mundial por sus vinos finos, únicos en el mundo; por sus caballos cartujanos, cuyas bellezas, proezas y arte pueden contemplarse en el maravilloso espectáculo que ofrece la Escuela de Arte Ecuestre, a la que acuden en masa los turistas atraídos por el reclamo de las agencias de viajes; por sus antiguas bodegas, asaltadas por los piratas en los tiempos imperiales y visitadas por los más insignes personajes de la historia mundial, donde se conservan sus firmas en los libros de visitas. Especialmente digna de ver es la llamada bodega de La Concha, construida por Eiffel, el mismo de la famosa torre parisina y del acueducto de Garabit.

Pero, aunque menos conocido, Jerez cuenta con otra atracción igualmente excepcional: el parque zoológico de Tempul. Ayer llevé a visitarlo a mi nieta. De lo que aprendí en la visita, quiero escribir hoy:


En 1953 la aduana localizó en un cargamento procedente de Guinea Ecuatorial un grupo de animales exóticos. Nadie quiso hacerse cargo de aquel contrabando y el Gobernador los ofreció a varios ayuntamientos cercanos. El concejal jerezano Alberto Durán aceptó la oferta y los trasladó a los Jardines de Tempul.

El pequeño zoo abrió sus puertas el día 10 de febrero del año 1953 con el nombre del concejal.

Si bien en sus comienzos estaba dedicado a mostrar la fauna ibérica, el parque ha ido actualizándose y enriqueciéndose hasta presentar la colección actual, valorada más que por la cantidad de ejemplares que lo habitan, por los proyectos de reproducción y conservación de las especies en extinción. A esto hay que añadir su misión educativa y de investigación, lo que hace una buena opción de esparcimiento para pasar una mañana feliz con la familia, paseando entre animales y plantas exóticas.

Uno de los animales que más destacan en el parque es el tigre blanco, que ya ha tenido descendencia en ese Zoo.Su nombre es Kiyosu, en honor del hermanamiento de Jerez con la citada ciudad japonesa. El tigre blanco llegó a Jerez desde Japón en 1995, procedente de un zoo que a su vez lo recibió de un circo. El blanco de su piel no se debe al albinismo sino a una mutación. Vive con una hembra de coloración normal con la que ha tenido cuatro crías. Los tigres blancos son muy raros en la naturaleza y por ello, despiertan tanta admiración.


El lince ibérico es el animal más amenazado del planeta, quedan unos 200 ejemplares distribuidos en la Sierra Morena, en Jaén, y en el Coto de Doñana, en Cádiz. Son frecuentemente atropellados por los automóviles que se dirigen a las playas del sur. En el zoo de Jerez cuidan a ejemplares heridos e intentan la reproducción de la especie en cautividad para evitar su total desaparición. Ésa es la singularidad del Zoo de Jerez

Uno de los ejemplares que me llamó la atención es el Panda rojo (Ailurus fulgens). Especie emparentada con los famosos pandas gigantes. Al igual que aquél, su área de distribución está en Asia. Su dieta está compuesta principalmente por ramas tiernas de bambú.


Otro animal en peligro que vemos en Jerez es el bisonte europeo (Bison bonsus). Los últimos ejemplares de esta especie habitan en un bosque de Polonia.

El Zoo de Jerez, ha sido recomendado por las sociedades protectoras de animales y presentado en programas televisivos como el mejor de España y uno de los mejores de Europa por su calidad, mantenimiento del lugar, buen trato a los animales y los esfuerzos por ofrecerles un habitat similar al del lugar de su procedencia.
















La visita fue muy instructiva y agradable; el día acompañó, pues si bien amaneció frío, luego el Sol nos obligó a desprendernos de algunas prendas. Y tengo el orgullo de ser el primero en enseñarle a mi nietecita a esos seres que viajan con nosotros en el mismo planeta. ¡Ojalá sirva para concienciarla de que debemos conservarlos para que podamos disfrutar de su belleza!

El zoo de Jerez ha logrado criar en cautividad, para ser posteriormente soltadas por todo el mundo, la siguientes especies:Caballo de Przewalsky (Mongolia), Bisonte americano (norteamérica), Ciervo del Padre David (China), Orix de Arabia (Omán), Tití de cabeza de león (Brasil), Hurón de pies negros (U.S.A.), Ganso de Hawai (Hawai), Cernícalo de las islas Mauricoi (islas Mauricio), Cóndor de California (U.S.A.), Buho real (por toda Europa).














Mi hija con su esposo ante Lulú, el elefante de 24 años traido de Sudáfrica.

El autor del texto, con su nietecita.


Hipopótamos tomando el sol



La revista Consumer ha publicado una valoración de los zoos españoles. Puede leerla pinchando aquí:

http://revista.consumer.es/web/es/20000601/actualidad/tema_de_portada/

sábado, diciembre 22, 2007

LAS NOTAS


Hola, amig@s:
Os quería enviar una felicitación de Navidad y Año nuevo, pero las cosas se han torcido para mí y lo que deberían ser unas vacaciones navideñas de alegría se han convertido en un ir y venir a los médicos.
Y es que no encuentro a ninguno que me convenza de lo que tengo. Ayer fui al mejor psiquiatra de Cádiz, uno que me recomendaron mis compañeros, y esto fue lo que le dije:

Doctor, el director del colegio José María el Tempranillo de mi pueblo, El Gastor, donde ocupo plaza de profesor de EGB, me ha sugerido que venga a verle a usted para que estudie mi caso, que creo es muy grave. Le explico:
Resulta que ayer, día 20 de diciembre, vinieron las madres de los alumnos del colegio a recoger las notas de sus queridos retoños. Y no todas saben apreciar mi capacidad como maestro de la enseñanza. Es más, algunas la ponen en duda.
Por ejemplo: la Conchi.
Resulta que llega ella muy contenta, mostrando esa sonrisa que desarma hasta a una brigada de ayatolás de Afganistán, y me pregunta:
–¿Y cómo ve uzté a mi niño?
–Pues muy mal –le respondo
¿Cómo que mu mal? ¿no ha ío uzté al oculizta?
– Señora, me refiero a su nivel de estudios. Sus hijos los veo muy mal. La niña, ha sacado justo un 5; el niño un poco menos…
–¡¡¡¿Cómo que un poco meno, joé?!!! Zi mi hijo é un Zéneca, que tó lo que le pregunto lo zabe…
 –¿Y dice usted que es un Séneca? Mire, le voy a preguntar algo ahora para que lo compruebe usted misma:
–A ver, tú, chaval (No digo el nombre por razones obvias: está mal decirlo en público para que ustedes satisfagan el morbo y, además, su madre es capaz de romper su paraguas en mi cabeza si publico que sus queridos angelitos son torpes): ¿Qué le llevó el Rey Gaspar al niño Jesús como regalo?
–¡Un deuvedé con la película de Harry Potter!
– ¿Ve usted, señora, como su hijo está verde en Historia y en todo?
–¿Cómo que eztá verde? ¡Zi el niño dice que Gazpar ze llevó una película é que ze la llevó! Que el niño lleva el videoclú zolito cuando yo no eztoy y zabe qué peli ze lleva cada cuá, porque la anota en la libreta, joé! Mi niño no miente; otra coza a lo mehó, pero mentí nunca lo ha hesho, coño, que me va a obligá uzté a hablá malamente…
Ante los grito de la madre llegó el director a preguntar qué sucedía, pues la gente se estaba arremolinando en torno nuestro, ávidos de sangriento espectáculo.
– ¿Qué sucede aquí?– exclamó
–Sucede, señor director, que la señora no acepta las indicaciones que con mi mejor voluntad le doy de su hijo. Y para demostrarle sus carencias le he preguntado qué le llevó el rey Gaspar al niño Jesús en el portal de Belén. El niño dice que una película de video; y su madre afirma que el niño no miente, que sabe de cuentas…
– Pues, si ella lo dice, es cierto: conozco a esta familia desde hace muchos años y son un matrimonio muy respetable. Él, candidato a la alcaldía; ella, empresaria. Así que haga usted el favor de solucionar esto de forma que satisfaga a la familia.
No tuve más remedio que llamar por el móvil a la Delegada Provincial de Educación, que me había dado su número para consultar con ella ante cualquier problema.
–¿Sí? ¿Qué sucede, querido amigo Juan Pan?
–Pues sucede que….-
No voy a repetir toda la conversación para no cansarle, pero al llegar a la pregunta en cuestión, la Delegada me dijo:"¿Y para qué quieres saber ahora qué le regaló Gaspar? ¿No hay más juguetes? ¡Cómprale un juego de play station o un teléfono móvil de 3 G y todos contentos!"
–¿Me comprende usted, doctor, entiende que le pida la baja laboral indefinidamente hasta que recupere la razón si es que la he perdido o la pierda si aún la tengo intacta?
–A ver, a ver… No entiendo que todo el mundo pida la baja, ¿es que las altas no tienen derecho a vivir, no tienen mejor tipo, no son las elegidas para hacer de modelos, no…?
–¡¡¡¡¡¡¡¡Me voyyyyyyyyyyyyyyyyyyy; no aguanto un minuto más!!!!!

¡¡¡¡FELICES FIESTAS Y UN AÑO 2008 DE SALUD PLENA Y FECUNDO EN ARTE, ALEGRÍA Y DINERO, JOÉ, QUE TODO HAY QUE DECIRLO!!!!
ABRAZOS.








miércoles, diciembre 19, 2007

LA BODA

Tengo una amiga en un foro literario con quien a veces me distraigo escribiendo relatos en los que cada uno de nosotros asumimos el papel de uno de los protagonistas. Este es uno de ellos. También participó Wolfman, un amigo de Atenea.

LA BODA
Relato escrito conjuntamente por ATENEA, Wolfman y Juan Pan
Finalmente el día se había arreglado y las nubes que durante tres días habían presentado la imagen de una Bahía de Cádiz lluviosa y triste se alejaban por el Este, dando paso a un sol espléndido brillando en un cielo azul celeste, limpio de contaminación y moteado de nubecillas blancas como la nieve.

Segismundo miraba por la ventanilla, divertido por la sensación que causaba el vehículo a su paso por las calles. Se hallaba frente a la basílica, sentado en el asiento trasero tapizado en piel blanca de un lujoso automóvil antiguo, y con su esmoquin rosa haciendo juego con el velo lila de su madre, que sonreía orgullosa junto a él sujetando su mano, muy nerviosa.
A las doce en punto las campanas de la basílica de Nuestra Señora de los Desamparados de El Puerto de Santa María comenzaron a sonar, y una banda de palomas salió en estampida del campanario
Segismundo bajo del coche lentamente, más por no tropezar que por dignidad, y espero a que su madre hiciera lo propio y se colocara a su derecha para acompañarle en el paseo hasta el altar. Cuando ella estuvo a su lado se miraron una vez más y se besaron, sonriendo felices, intentando disimular sus nervios.
Mientras caminaba hacia la entrada del templo se sentía observado con envidia por los ángeles de piedra que ornaban el portón y esto le producía una sensación de agradable orgullo. Se iba a casar con una bellísima y encantadora muchacha y todo el mundo debía envidiarle. Segismundo era perfecto: alto, guapo, inteligente, varonil, sensible, tierno, cariñoso, ¿qué más podía pedirle a la vida?
Por fin llego a la enorme puerta que se abría al pasillo central de la basílica, mostrando al fondo el altar. Al fondo, entre los asistentes, vio a su amigo Rodolfo de pie, sereno, sonriente.
El interior de la basílica estaba lleno de gente, expectativa y curiosa por ver aparecer a los novios al final de la alfombra roja extendida entre las dos filas de bancos que ocupaban la nave central.
Cuando Segismundo apareció en la puerta, los invitados se giraron para verle entrar y en sus miradas encontró muchas cosas: la aprobación a su elegante traje, el rencor de los despechados, la felicidad de los amigos comunes… Cerró los ojos, respiró hondo, y en ese momento la música cambió y empezó a sonar la marcha nupcial de Mendelssohn.
Engalanado para la ocasión con muchas flores blancas y velas, el suntuoso altar sobresalía por encima de las cabezas de los fieles. Cinco escalones llevaban hasta el reclinatorio donde debía celebrarse la ceremonia.
El novio y la madrina, los mismos que momentos antes habían descendido de un coche de los años treinta, un Mercedes blanco y descapotable, cuyas ruedas de radios plateados brillaban al sol, se situaron al lado derecho del altar, y permanecían de pie y erguidos, mirando hacia la puerta de entrada, esperando la entrada inminente de la novia.
En el lado izquierdo de la iglesia, entre los invitados de la primera fila de bancos, Rodolfo contemplaba a Segismundo y repasaba cada pliegue de su traje, cómo se había colocado la corbata, la forma de su peinado, tan extrañamente formal para lo habitual en él…, en fin, que se fijaba en cada detalle como si no fuera a volver a verle nunca más después de aquel día.
Mientras la música elegida para la espera de los invitados –el Canon en Re Mayor de Pachelbell–, sonaba por la megafonía de la iglesia, Rodolfo cerró los ojos y dejó que las suaves notas del aria fueran penetrando en su conciencia.
Su mente voló lejos, retrocedió hasta cuando conoció al chico que permanecía erguido ante el altar. Lo había conocido en la biblioteca dos años antes. Aquel día, se presentó a él como Segismundo y le ayudó a llevar la escalera hasta una de las estanterías en que se hallaba el libro que él necesitaba.
A la salida habían coincidido y se fueron charlando. Así descubrieron que tenían muchas cosas en común. Quedaron esa tarde para tomar una cerveza y seguir hablando y, al separarse, él ya se había enamorado.
Las dos horas de tapeo y conversación con Segismundo fueron deliciosas y confirmaron los sentimientos que nacían en Rodolfo. Como éste no se atrevió a confesárselo, nunca supo si su amor era correspondido y además se había quedado con la duda de hacia donde se inclinaba su propia sexualidad.
Lo invitó a matricularse en el gimnasio donde él hacía sus ejercicios para mantenerse en forma y conseguir una línea esbelta.
Después de mirarse un buen rato, terminaron la charla entre risas y se despidieron, confusos los dos.
Con un esfuerzo de voluntad, Rodolfo secó sus lágrimas y dejó como único testigo de su sufrimiento la rojez de sus ojos. Herido, pero íntegro, miró al frente, sorprendiendo los ojos serios de Segismundo observándole con una expresión indescifrable, y se dispuso a seguir el enlace lo más dignamente posible.

Apenas diez minutos después del novio, llegó un carruaje tirado por seis caballos cartujanos blancos y conducido por dos pajes ataviados con sombrero de fieltro cordobés, chaquetillas cortas y borladas y calzón ajustado y largo, cubriendo la mitad de las botas de cuero de tacón cubano adornadas con espuelas de plata: el típico traje campero andaluz. De él descendió la novia, acompañada de su padre. Ella iba vestida toda de blanco, con un traje nupcial diseñado para ella, que acababa en una larga cola que sus doncellas, tres niñas de apenas nueve años, corrieron a levantar del suelo para ayudarla a caminar.
El murmullo entre los asistentes a la ceremonia elevó su tono al descubrir la silueta de Dorotea entrando en la puerta del brazo de su padre. En ese momento, el colosal órgano de la iglesia-catedral inició la marcha nupcial de Wagner, y la gente se puso de pie para observar a la novia, que avanzaba lentamente para reunirse con Segismundo, ayudada por unas infantiles doncellas que mantenían en vilo el extremo de la larga cola del vestido.
Para entonces, la iglesia estaba abarrotada de gente, que contemplaba su entrada triunfal. Era la más guapa, la más atractiva, la mejor, la reina de la fiesta: era la novia.
Su semblante estaba radiante, casi eufórico. Miró a su alrededor buscando algo o alguien y sus ojos se detuvieron en una figura empequeñecida, un cuerpo con hombros caídos, vencido, dolorido.
Rodolfo se giró hacia la puerta. En la entrada estaba Dorotea.
Sonreía, radiante, a derecha e izquierda, con la belleza artificial que da el maquillaje a todas las novias del mundo, que impide encontrar una sola novia fea.
Acompasando torpemente sus pasos a los acordes de la música, comenzó a desfilar por el pasillo escoltada por su padre, que la sujetaba el brazo como si temiese su huida. -¡Será idiota!, pensó Rodolfo, ¿Quién huiría del futuro, fuera el que fuera, junto al hombre perfecto?
Al llegar Dorotea junto a él le miró directamente a los ojos. La expresión de su sonrisa se tornó de dulce y feliz a vengativa y satisfecha. Por fin llegó el día que durante tanto tiempo había estado esperando.
Soñaba con este momento desde que él, Rodolfo, le dijo que no podía amarla, que iba en contra de sus principios.
Al verlo llorar sonrió. Todos creerían que esas lágrimas se debían a la emoción de ver casarse a su mejor amigo, al igual que creerían que la sonrisa de ella era de agradecimiento; pero los dos sabían la verdad.
Sabían que el chico lloraba de dolor y Dorotea sonreía de puro placer por verle tan angustiado. Las circunstancias impedían que ella le gritase lo que pensaba:
“¡Mírate Rodolfo, pedazo de estúpido, ahí arrinconado, llorando a moco tendido, odiándome cada vez más por haberte arrebatado lo que más querías! Solo te pago con la misma moneda. Quiero verte sufrir por amor, poder contemplar como te retuerces en la desesperación de ver que la persona amada no te corresponde; ojo por ojo”.
Rodolfo aguantó la mirada desafiante de ella con ojos lagrimosos. Estaba claro que ella no había olvidado el asunto de la montaña rusa.
Ellos se conocían desde pequeños, ya que eran vecinos puerta con puerta y siempre habían conectado muy bien.
Iban juntos al colegio, hacían juntos los deberes y Rodolfo, al crecer, se convirtió en el hermano mayor que Dorotea nunca había tenido al ser hija única.
Todo estaba en su sitio hasta que un día, de eso hacía ya dos años, ella le hizo entender de una forma muy grafica que lo que quería no era un hermano mayor. La chica descubrió casi sin darse cuenta que estaba enamorada de él. Desde entonces se había comportado como una idiota, suplicándole un poquito de amor y entregándose en cuerpo y alma a unas caricias que él no quería dar.
Vestía con ropa sensual, provocativa, le buscaba, le llamaba; pero el chico no hacía ni pizca de caso.
Por aquel entonces Rodolfo ya tenia claro que lo suyo no eran las mujeres, pero nadie más lo sabía. No había compartido aquella faceta de su personalidad con Dorotea porque nunca había sido necesario hasta aquel día primaveral en que fueron juntos a la feria.
Estaban en el parque de atracciones, subidos a la montaña rusa, y ella gritaba poseída por un miedo de mentira en cada bajada a toda velocidad.
Cuando pararon la máquina, la tenía colgada de su brazo con tanta fuerza que no lo sentía. Bajaron por las escaleras de la atracción y al llegar al suelo ella le sujetó la cara con las dos manos y le besó en la boca durante lo que a él le pareció una eternidad. Cuando sus caras se separaron y se encontraron sus miradas quedó claro que Dorotea no entendía muy bien la frialdad de Rodolfo, pero sin darle más importancia al asunto le abrazó y terminaron la noche sin más situaciones embarazosas hasta que llegaron al portal y llegó el momento de la despedida.
Cuando ella le abrazó, metiendo por debajo de su ropa las manos, y le intentó volver a besar él se separó, quizá más bruscamente de lo que hubiera deseado, y le contó cual era el problema:
- Dorotea, soy gay. Estoy enamorado de un chico fantástico, lo siento.
Todo se lo esperaba, menos eso.
Esas palabras las llevaba grabadas en su memoria como si de un hierro candente se tratase. Abofeteó aquella cara que tanto anhelaba y desde aquel momento se propuso hacerle todo el daño del que fuese capaz.
Aquella lejana noche, Rodolfo se fue a pasear con la cara ardiendo del bofetón y una sensación de vacío enorme en el corazón.
Con el paso de los días, Dorotea se calmó y aunque la relación no volvió a ser la de antes disfrutaron algunos momentos juntos. En uno de esos encuentros, mientras tomaban un helado en el parque, apareció Segismundo, y ella, por lo rojo que se puso Rodolfo, supo inmediatamente que era el chico del que se había enamorado. Desde aquel día de presentación fueron quedando cada vez con más asiduidad los tres juntos y Dorotea comprendió porqué Segismundo tenía tan fascinado a Rodolfo. Efectivamente, era casi perfecto.
Segismundo era un chico guapo, simpático y de buen corazón, y Dorotea se planteó en serio y con todas sus armas de mujer conquistarlo para ella, con la sola intención de hacer comprender a su verdadero amor cuánto dolor se siente al verse rechazado. Consecuentemente, pasó a extender una tela de araña para atrapar a Segismundo sin dejar escapar a Rodolfo. Así se hizo amiga de ambos y mientras seducía a uno, controlaba al otro.
Y lo que comenzó siendo una amistad, terminó en el día de hoy: una novia radiante, un novio con semblante serio y un amigo destrozado por el dolor y arrepentido de haber venido a la boda.
Un leve tirón del padrino al brazo de la novia volvió a poner el tiempo en movimiento, y cuando sus miradas se desclavaron la memoria de Rodolfo se desató y desbordaron los recuerdos, produciendo tal reacción de sentimientos en él, que no pudo evitar los sollozos.
La novia llego al pie del altar y justo cuando el novio la recogía del brazo de su padre y la acompañaba por la escalinata frente al sacerdote el órgano dejo de tocar y, tras el eco de los últimos acordes, se hizo el silencio.
El momento crucial se acercaba. El sacerdote, después de leer y comentar la palabra de Dios, se aproximó hasta los novios.
Como en una nube, la chica oyó unas palabras lejanas que decían:
- Segismundo, ¿aceptas a Dorotea como legítima esposa y prometes serle fiel en la salud y la enfermedad, la riqueza y la pobreza, honrarla y respetarla todos los días de tu vida hasta que la muerte os separe?
Los ojos de la novia tropezaron con los de Rodolfo. Una mirada triunfal, arrolladora, desafiante retó a otra mirada herida de muerte, sumisa, humillada.
Esperó impaciente la tan ansiada respuesta “si quiero”, pero en su lugar oyó un sollozo apenas perceptible acompañado por un suspiro que salió de un corazón roto por la tortura.
Un silencio atroz se produjo en la sala. Las pupilas de la novia, dilatadas por la sorpresa, miraron al que iba a convertirse en su marido al tiempo que exigía: “Di que sí, di que sí”.
Segismundo la miró y se volteó un momento para mirar a su amigo. Ambas miradas se cruzaron, Rodolfo parecía hundido, más que emocionado; sus ojos se mostraban llorosos, sus labios se entreabrieron como intentando decir algo y, luego, se contuvo y atrapó con sus dientes el labio inferior mientras movía negativamente la cabeza; otra lágrima descendió lentamente por su cara y se detuvo en la comisura de su boca.
Segismundo recordó sus años de instituto, sus juegos en la playa, las horas de sauna… Siempre estaba solo. Hasta que conoció a Rodolfo en la biblioteca. Se convirtió en su mejor amigo y lo admiraba. Admiraba su extremada delicadeza, sus conocimientos culturales, su carácter impulsivo, pero amable, tierno y considerado; su cuerpo atlético, bien formado, alto y esbelto, exento de vello.
De pronto sintió rubor al recordar lo sucedido un día en el vestuario del gimnasio: cuando entró en la sala de las duchas, Rodolfo ocupaba una de ellas con la cortina descorrida hacia un lado. Estaba vuelto de espaldas, disfrutando del agua fría, y Segismundo no pudo evitar contemplarlo un momento; tenía una cintura esbelta y estrecha; sus glúteos redondos, altos y blancos, muy blancos. Las marcas del bañador contrastaba con el resto moreno del cuerpo. Entró en una ducha ubicada en frente y permaneció recreándose en él mientras se duchaba. Sentía un calor dentro de sus entrañas y de pronto notó la erección, una erección como no había sentido nunca antes, ni incluso con la chica que estaba a su lado en ese momento. Siempre había necesitado los preámbulos amorosos de ella antes de realizar el acto para poder ponerse a punto. Sus caricias amorosas no lograban su cometido y, a veces, eyaculaba sin erección. El miedo a ser impotente lo atenazaba desde siempre, cada vez que acudía a una cita con una mujer.
Y, sin embargo, aquel día la tuvo sólo con mirar a su amigo. Recordó que Rodolfo se giró hacia él en ese momento, y le sorprendió observándole mientras se enjabonaba un miembro increíblemente erguido. Enrojeció de vergüenza y se dio la vuelta.
Rodolfo jamás mencionó nada sobre lo sucedido y continuó actuando naturalmente, como si no hubiese visto nada. La escena se repetía cada vez con más frecuencia. Después de los ejercicios, procuraba encontrarse con él en las duchas para recrearse en su cuerpo. Por las noches, pensaba en el amigo continuamente a solas en la cama, esperando la llegada del sueño. Lo imaginaba desnudo, sonriéndole e invitándole a unirse a él. Y lo deseaba.
En esos momentos de tensión notaba que su corazón bombeaba la sangre con fuerza y la llevaba ansiosa por todo su ser, hasta lograr que su miembro viril se irguiera con una dureza desconocida. Bastaba con pensar en sus nalgas blancas, en sus labios entreabiertos, en sus ojos verdes y su cabello negro ensortijado; imaginar que lo abrazaba y eso era suficiente: su cuerpo se estremecía, su respiración se aceleraba y alcanzaba una sensación de felicidad y un placer tan inmenso mientras le sacudían los espasmos del orgasmo, que lo dejaba exhausto hasta el amanecer.
Responde, Segis…- dijo la novia.
El sacerdote se volvió hacia el chico y repitió la pregunta:
Segismundo, deseas tomar por esposa a Dorotea, jurándole fidelidad en el amor y el dolor, en la pobreza y la abundancia, hasta que la muerte os separe?
Segismundo lo había intentado todo para ser un hombre normal. Cada vez que había tenido un orgasmo pensando en Rodolfo había sentido una desagradable sensación de culpabilidad, de aberración, de miedo a ser descubierto y depreciado.
Sus padres eran personas influyentes en la sociedad; se confesaban católicos, de misa diaria, observadores de las tradiciones y moralidad cristiana. ¿Qué pensarían de él si descubrían sus inclinaciones sexuales? Si se enterasen de que se casaba sólo por huir de sí mismo, para evitar caer en el fango de la aberración… ¿Y Dorotea? , ¿qué haría cuando comprobase que ella no le atraía, que aquella relación sólo significaba para él la vía de escape, la pantalla que ocultaba su verdadera personalidad ante la sociedad?
La miró a los ojos y se vio reflejado en ellos: descubrió una imagen triste, apenada, torturada. Ella le sonreía, esperando oírle pronunciar la frase mágica: “Sí, quiero”.
Recordó la amistad que la unía a su amigo, sus juegos en la playa. Mientras él permanecía tumbado en la arena, ellos se iban al agua, y Dorotea se abrazaba a Rodolfo y se colgaba de su cuello, buscaba sus labios y los besaba…
“Creo que intentaba ponerme celoso, excitarme, enfrentarme a mi amigo”, pensó.
Su novia se pasaba el día colgada al teléfono, intentando hablar con Rodolfo; pero éste la ignoraba, adivinando, quizás, sus intenciones. La solía rechazar diciéndole que Segismundo era su mejor amigo y no le iba a traicionar con nadie. Era un buen chico, su lealtad le enorgullecía.
Miró a su novia a los ojos una vez más antes de responder:
–No, no puedo hacerlo. Lo siento…
Dorotea se llevó las manos a la boca, ahogando un grito, clavando en él una mirada asesina. Su padre saltó por delante del reclinatorio y le espetó:
– ¡¿Pero qué dices, desgraciado?!
La madre del novio, que hacía de madrina, lo miraba horrorizada, cubriéndose la boca para no gritar. Abajo, el público se preguntaba qué había pasado, qué sucedía para que los novios y los padrinos se mostrasen tan alterados. Dorotea dio un grito que retumbó en el enorme y majestuoso templo:
–¡¡¡Hijo de puta, asqueroso!!! ¡¿Hacerme esto a mí?!
La novia, fuera de sí, se abalanzó sobre el chico con tal fuerza que el empujón hizo que perdiese el equilibrio y cayese de bruces sobre el suelo del altar. Dorotea, furiosa y enloquecida, gritaba y blasfemaba mientras deshacía el ramo de flores en mil pedazos cubriendo el lugar de infinitos pétalos de colores. Cuando Segismundo se levantó del suelo, la novia le arreó la más grande bofetada que jamás había recibido.
La gente, ignorante de los motivos que habían provocado tanto revuelo, permanecía de pie, expectante y sin querer perderse ningún detalle del acontecimiento. Un murmullo creciente se produjo en la iglesia, mientras el sacerdote rogaba una y otra vez sin resultado alguno que guardasen silencio en la casa de Dios, mientras Dorotea salía corriendo hacia la salida.
El público salió detrás de ella, ansioso por descubrir el fin de la tragedia. El padrino se acercó a Segismundo y le escupió en la cara, amenazándolo:
–Nunca me gustaste para mi hija, intuía algo anormal en tus modales. Podías haberlo dicho antes y mi hija no hubiera hecho el ridículo. Jamás te perdonaré esto, desgraciado. Desearás haber muerto.
Luego se fue en busca de su hija. La madrina también se fue, dejando a su hijo solo. El sacerdote recogió sus cosas y se fue a la sacristía. Diez minutos más tarde, la iglesia se había quedado vacía.
Segismundo comenzó a descender las gradas hasta el piso de la basílica y entonces vio a Rodolfo que salió de detrás de una columna y acudía a su encuentro. Miró un momento a su amigo, que caminaba como un autómata, totalmente hundido, y entonces lo abrazó.
Segismundo estaba confuso y no reaccionaba, se deshizo del abrazo y caminó despacio hacia la puerta de salida, temiendo lo que se iba encontrar afuera.
Al atravesar la puerta, el sol le golpeó de lleno en la cara y lo cegó un instante, el chico se puso la mano sobre los ojos, a modo de visera, y entonces vio el alcance de su acción: La carroza de la novia ya no estaba, y la plaza estaba repleta de gente, que le observaba, silenciosa y expectante. Las cámaras de una emisora de televisión local le enfocaban desde lo alto de un furgón, y una reportera se dirigía a él sin dejar de hablar por su micrófono.
Segismundo deseó morir. Sus piernas vacilaban, sentía que se desvanecía. Fue entonces que Rodolfo le sujetó, pasando su brazo por la cintura. Miró hacia la gente y las cámaras y gritó: ¿Qué os pasa? ¿No lo entendéis? ¡Lo amo, lo amo más que a mi vida!
Descendieron la escalinata así cogidos por la cintura y subieron al Mercedes. El conductor les miraba sin saber qué hacer.
¡Sáquenos de aquí!– gritó el novio.
FIN


lunes, diciembre 17, 2007

FELICES FIESTAS



Se acercan las fiestas navideñas y un nuevo año. Y como en cada vez que esto ocurre, en millones de hogares se reunirán las familias para estar unos días juntos, intercambiar regalos y hablar de proyectos.

Atrás quedará este 2007, un año que también comenzó de igual modo: en familia. ¿Se os han cumplido todos los deseos que expresásteis la pasada Navidad? Yo espero que sí, o que vayan camino de cumplirse.

A mí estas fiestas me producen tristeza, aunque las espero porque con ellas llegan mis hijos, quienes atraviesan España para pasar unos días conmigo y mi esposa en casa.

Pienso que deberíamos intentar vivir así durante todo el año, no solamente en unos días señalados, como obligados a ello: estar junto a la familia y amigos, compartir regalos y experiencias, repartir amor, mostrar amabilidad y tolerancia hacia los demás, ayudar a los necesitados.

No debiera ser necesario que la tradición nos empujase a comportarnos así sólo durante unos días al año, sino que ésa debería ser nuestra forma de actuar cada día de nuestra vida.

Es lo que vino a decirnos aquel niño llamado Jesús, cuyo nacimiento celebramos en estos días. Y es lo que permitiría que en este planeta enfermo pudiésemos vivir en paz.

A todos les deseo

¡¡FELIZ NAVIDAD Y UN AÑO 2008 DE PAZ, AMOR, SALUD Y ABUNDANCIA!!

miércoles, diciembre 12, 2007

NACIMIENTO DE "LA ALDABA"

IMPRESIONANTE Y ATRACTIVO, CUAL BELLÍSIMA MUJER, NACE EL COLECTIVO CULTURAL "LA ALDABA"


Y hoy por fin la he conocido

después de tanto tiempo…

He admirado su belleza:

Es alta, joven y hermosa;

sus piernas, muy largas.

sostenían un cuerpo esbelto,

muy bien diseñado:

armoniosas curvas,

y sensuales movimientos;

senos redondos, firmes y erguidos…

¿Y qué decir de sus ojos,

de su misteriosa mirada?

Sentía que me hipnotizaba.

Sus dientes, espejos de nácar,

resplandecían en cada sonrisa,

dejando escapar palabras aladas,

que revoloteaban, cual mariposas,

en cada rincón de la sala,

penetrando como navajas

hasta el fondo de las almas.

Durante el encuentro no dejé de observarla,

de oír sus risas y su voz cantarina y fresca,

como la brisa de las montañas.

¡Dios, que estaba guapa!

Sus ojos negros,

sus pestañas largas,

y sus hoyuelos en la cara…

Va vestida de poesía,

sus palabras son lienzos coloridos,

que, saliendo de ella,

cubrirán pueblos y ciudades,

montes y llanuras,

jarales, olivos y alcornocales …

Le pregunté su nombre:

Oye, hermosa, ¿cómo te llamas?

Y con deslumbrante sonrisa

ella me respondió:

“ Me conocerás por La Aldaba

sábado, diciembre 08, 2007

NOTICIA CULTURAL

El pasado día 6 de diciembre, Día de la Constitución, tuvo lugar un encuentro en el pueblo gaditano de Prado del Rey entre poetas, escritores, pintores y amantes de la fotografía.

Sentados en torno a una larga mesa, mientras bebíamos unos refrescos, tuvo lugar el nacimiento del Colectivo Cultural La Aldaba, cuya misión será la de promocionar la cultura popular realizando exposiciones, festivales poéticos, lecturas y publicaciones literarias en el mayor número de ciudades y pueblos posibles.

Una dura y larga tarea nos espera. Pero el bebé ya comienza a caminar: ya tenemos aprobados los estatutos y elegida a la Junta Directiva.

Y un miembro del colectivo, Juan Kalvellido, ha creado el logotipo que nos distinguirá, éste:

Ver Nota de Prensa en:
http://www.sierradecadiz.com/noticias/modules.php?name=News&file=article&sid=2953

LOS ENLACES CON ALGUNOS MIEMBROS DEL COLECTIVO SON LOS SIGUIENTES:

http://bienaldepoesia0607.foros.tv (Foro de la Bienal de Poesía de Villamartín)
http://poemaserranos.blogia.com (Blog de la Poesía Serrana)
http://tomasmielke.blogspot.com ( T. Mielke, Berlín-Villamartín-Estepona)
http://jabani-grazalema.blogspot.com (Juan Antonio Baena, Grazalema)
http://www.miguelangelrincon.com (Miguel A. Rincón, Ronda-Prado del Rey)
http://www.pozopoley.blogspot.com (Curro Pozo, Prado del Rey)
http://www.davidromeroraposo.es (David Romero, Sanlúcar)
http://www.nanitas.es (Paco Rodríguez, Villamartín-San Pedro)
http://ellugardejuan.blogspot.com (Juan Pan, Algar-El Puerto)
http://losgirasolesdevangogh.blogspot.com (Caro Rosúa, Sanlúcar)
http://www.kalvellido.net (J. Kalvellido, Villamartín-Fuengirola)
http://www.flickr.com/photos/lashitoriasdekronen (Álbum de Alejandro Márquez, Prado del Rey)
http://www.flickr.com/photos/baena90mm (Álbum de J.A. Baena)
http://www.flickr.com/photos/miguelangelrincon (Álbum de Miguel Ángel Rincón)
http://www.flickr.com/photos/arctarus (Álbum de J. Kalvellido)

Información en: colectivoaldaba@gmail.com

miércoles, diciembre 05, 2007

OBSESIÓN EN LOS FOROS DE INTERNET

Foto de http://www.terra.es/tecnologia/articulo/html/tec12646.htm


Esto no puede continuar así, debo alejarme de Internet una temporada. Incluso si para ello debo tirar el ordenador. Tengo mi novela abandonada, ya ni sé de qué iba el tema, no escribo nada, no se me ocurre nada. Lo sé, lo sé, debo dejar esto…
¿Y ésta qué hace ahora? ¡Ja,ja,ja! Qué ocurrencias tiene.¿Has visto qué comentario? Lo mismo se pica luego la autora y deja de colgar textos en una temporada.
Como ese comentario de un usuario hace unos días, justificando que él mismo se suba sus cuentos:
"He rescatado mi relato de la segunda página, porque valía para una discusión muy buena y no se merece estar allí".
¿No es un insulto hacia todos los que escribimos aquí? O sea: ¿Su relato no merece estar en segunda página y los demás sí?
Y digo yo: ¿Si se considera tan bueno, ¿por qué no escribe un libro y se presenta al Planeta? ¡Son 100 kilos de premio y la publicación en toda Hispanoamérica!
Lo mismo que este otro, un conocido, que se queja de haber estado durante más de un año reescribiendo sobre la obra de su amiga y ahora exige tener derechos de coautor. ¿Y por que en vez de hacer eso no escribió una obra propia y la publicó? ¡Claro! Es más fácil cambiar las palabras escritas y donde dice "borrico" poner "bonito". Eso es lo que pueden pensar de él todos los que han leído su queja: que es un bonito borrico.
¡Y alega que lo hizo como un favor! Dios me libre de favores de amigos como ése.
¿Y Flor? Hace días que no entra en el foro, qué raro… ¿Le habrá pasado algo con su amigo? Lo mismo se ha ido al foro de antes, voy a ver…
¡Sí, aquí está!, su última entrada es de ayer, y le comenta a Picasso, otro sabiondo, uno que se cree Dios. ¡Y qué zalamera es, cómo le gusta dar jabón a los que pueden ayudarla! Pobre hombre, caerá en sus redes, tal como caí yo, como todos los que precedieron, y como los que me siguieron. ¡Qué se apañe, él ya es mayorcito!
Bueno, voy a ver a qué sitios además de éste acude ella ahora. ¡Astrotegui! ¡Vaya, también nos ha salido científica! A ver…. ¡Tonterías! Eso de los campos magnéticos lo ha leído en alguna parte y lo ha copiado: ella no tiene idea de esas cosas. ¿Por qué le gustará aparentar tanto? ¡Si no somos nada, mujer! Es mejor ser sinceros y no ir engañando a la gente, por que, al fin y al cabo, ¿a quién le importa quién eres, cómo vives y la cultura que tienes? Nadie va a ir a comprobar tus datos, nadie podrá solucionar tus problemas. ¡Esto es Internet! Da lo mismo que te despidas con un beso ardiente, que un abrazo o un adiós. ¡Son letras, nada más! Nadie te va a besar ni estrechar en sus brazos…

¡Bueno!... ¿Y éste otro? ¿Habrase visto qué poemas escribe? ¡Más que un poema, es una verdadera declaración de amor! Nada, nada, seguramente que mañana tendremos la respuesta, esto se anima. ¿Y Tartesos?, fue él quien comenzó el juego de las estrofas, y ahora ha sentido celos y se ha marchado de ese foro; ya no escribe versos. ¡Claro, Míriam le da de lado y responde sólo a este otro. ¡Qué fuertes los versos! Son apasionados: aquí quizás haya algo.
María no me ha dejado ningún comentario en mi relato, aún está molesta porque cuando me envió las fotos le dije que estaba para mojar pan y comer, que la miraba cada día antes de dormirme y que con gusto le haría un traje a medida con un tejido húmedo que yo me sé. Su último correo fue para decirme que ya no me escribiría más ni me enviaría fotos y que, por favor, eliminase las que guardaba de ella, “¿Qué te has creído, imbécil?”, me escupió. A ver… Ah sí, aquí está; otra que tal, se ve que tiene un lío con Anibal, cada mensaje está escrito en clave: “Como ya sabes”, “Como te dije en MP”. Estos foros parecen las antiguas corralas: líos de faldas entre vecinos, todo se sabe y se comenta. O se supone.
¡Caray, las doce de la noche ya! ¡Cómo pasa el tiempo! Tengo que apagar, mañana debo madrugar, pues a las cinco entran los usuarios de ultramar que se conectan un rato antes de acostarse. Me gusta platicar con la cubanita y la venezolana. La una, intentando convencerme de las bondades de su país y su Gobierno; la otra, que no tardaría ni veinte horas en reunirse conmigo y casarse para obtener los papeles. Ésa se ha creído que soy soltero. Y la foto que le envié es de hace treinta años, ¡ja,ja,ja!
Ambas escriben muy bien y son genialmente creativas, pero se les ve venir a los lejos. ¿Y Encarni? Voy a ver qué ha escrito. Ésta ha dejado este foro y se ha marchado con Flor, quien a la vez que intenta quitarle a Picasso, le escribe a ella tales comentarios que parece amarla. ¿Serán lesbianas?: “Mi amada Luisa, mi querida niña…”
Y Picasso, ¡Ja,ja, ja… ¡La desilusión que se llevarían cuando discutí con él y le llame “gigoló” y “Play boy” del foro y él confesó que no, que era homosexual! ¡Ja,ja,ja,ja!
Las dos de la madrugada, ya lo dejo, no puedo permitirme trasnochar. Me acostaré y mientras llega el sueño pensaré lo que le voy a decir a Julio. ¡Ése sí que sabe! Tiene la cabeza bien amueblada, dice Gloria.
Ésta es una espabilada: Hemos quedado en escribir un relato entre los tres.
Ella quiere hacer el papel de la novia; Julio que sea el novio, y yo el suegro.¡Cómo no!
¡Claro, si se ve que está colgada por él! Yo hago simplemente de pantalla, o de telonero, para disimular ante su marido, que, según dice ella, lee todo lo que escribe. ¡Mira, ya hay uno que escribe en el foro de “Buenos días”! ¿A éste lo echan de la cama? “Buenos días hace un frío que pela, el santo de hoy….” Pero ¿a quién le importa si hace frío allí o no? Mientras no sea aquí… ¡Ostras, ya le han contestado! Ésta dice que va a sacar a su chucho antes de ir a trabajar… ¿Pero qué hora es? ¡Diooosssss, las seis! Voy a poner el Messenger, ya debe estar esperándome mi mulatita.
– Hola, mi cielito lindo, ¿estás?