viernes, octubre 29, 2010

MARCELINO CAMACHO

"NI NOS DOBLARON NI NOS VAN A DOMESTICAR"

El rosal rebelde que emergió entre un mar de arbustos, zarzas y yerbajos, que resistió desafiando a los vientos, al sofocante calor veraniego y a los hielos del invierno, que intentaron en vano absorber su savia hasta secarlo, molestos porque su aroma traspasaba muros, rejas y cercados, y observaban, impotentes, cómo sus rosas adornaban los saloncitos de viviendas de protección oficial y los vestuarios de las fábricas, ha caído esta madrugada agotado por el esfuerzo y dedicación empleado en alegrar la vida en los humildes hogares.

Es cierto que existen otros rosales que se venden con mucho éxito porque son cultivados en serie y protegidos en invernaderos; pero esos son frágiles, viven a base de abonos, y sus rosas no tienen aroma ni perduran porque son híbridas.

MARCELINO, FUISTE EL COMPAÑERO MÁS HONESTO, MÁS LEAL.
FUISTE UN LIDER, MI LIDER. JAMÁS TE OLVIDARÉ


martes, octubre 26, 2010

¿POR QUÉ NO TE CALLAS?



Obra de la artista Liliana Lucky http://lilianalucki.blogspot.com/

Caminando por la ciudad esta mañana, la tristeza me ha saludado desde los rostros humillados, avergonzados diría yo, que me cruzaba en el camino.

Una anciana de piel pálida y cuarteada y una mujer de cuarenta y pico, bien vestida, rebuscaban en los cubos de basura los deshechos del supermercado al lado de un hombre que llenaba un capazo colgado en su bicicleta.

No eran rumanos pobres, ésos se ganan la vida pidiendo en la entrada de las tiendas, en los aparcamientos y las iglesias. No eran los comunes indigentes que duermen sobre cartones en los portales y cajeros, prefiriendo pasar hambre en libertad antes que someterse a las reglas del mercado. Tampoco parecían desempleados de los que llenan los bares mientras ven el Real Madrid en el Canal + tomando cortitos de güisqui con sevenap o coca cola, ni formaban parte del grupo que incomprensiblemente vive permanentemente con sus chapuzas y un subsidio miserable de 400 euros, sin privarse de nada.

No; éstos eran diferentes. Son las víctimas de una estrategia empresarial auspiciada por la derecha que crea la crisis y trata de aprovecharse de ella para obtener más beneficios, dejando a millones de personas ya maduras en la calle después de muchos años de trabajo y de haberles inducido el sueño de que podían tener una casa, formar una familia y mirar de frente al futuro.

Son personas que perdieron sus trabajos y agotaron sus prestaciones, o personas que se vieron abocadas a cerrar sus negocios y se quedaron en la ruina y deben hacer frente a las hipotecas y desahucios, a la crianza de los hijos, a los gastos de colegio y de farmacia; a la luz y el gas, que no cesan de subir sus tarifas…

Son personas que sienten hervir sus tripas cuando escuchan que la diputada Cespedal, portavoz del partido que exige más reformas y recortes, cobre 241, 700 euros anuales(http://www.elmundo.es/elmundo/2010/10/25/espana/1287988518.html), mientras exige mayores sacrificios para los ciudadanos. Son personas cuyo cuerpo le pide incendiar al mundo, a juzgar por sus comentarios amargados y escandalizados, pero el corazón les obliga a buscar alimentos entre la basura, sufriendo calladamente ante el deber de alimentar a los suyos.

Pero no deberíamos callarnos ante esta situación en que peligra no solo nuestro bienestar sino el de nuestros descendientes. Porque «¡Si nos calláramos, gritarían hasta las piedras!» (Evangelio de S. Lucas, cap 19, 40).

domingo, octubre 24, 2010

LAS CANICAS, LAS «CUQUIS», Y EL NOVIO TONTITO DE MAMÁ.


Al escritor Alfonso Ussía lo conocía por sus apariciones en algún periódico, la radio y la televisión, donde imitaba a personajes famosos y contaba anécdotas graciosas; pero no había leído ninguna novela suya.

Ésta que comento es la 8ª entrega de la saga del marqués de Sotoancho, la última que ha publicado.

ARGUMENTO:

El marqués se prepara para participar en el acontecimiento deportivo más importante de su vida. El año anterior había cosechado un estrepitoso fracaso, por eso ahora se busca un entrenador y se dedica a practicar y hacer ejercicios: carreras de fondo, abdominales, lanzamientos de bolas; alimentación adecuada… Incluso acude con su chófer a un famoso salón de masajes para que le tonifiquen los músculos.

Es comúnmente aceptado que todo deportista de élite debe sacrificarse para estar en forma y, consecuentemente, el marqués de Sotomayor no bebe, no fuma, no fornica, se acuesta pronto y se levanta temprano durante el tiempo que dura el entrenamiento.

El enorme sacrificio que realiza el marqués se nota en la Bolsa, pues las acciones del Viagra se precipitan.

Él sabe que debe estar concentrado en la competición y no pensar en nada más; pero los empleados del cortijo parecen que no lo entienden así y constantemente le buscan problemas: su madre, una anciana de 90 años, un poco más para allá que para acá, decide súbitamente enamorarse de su primo Pochito, quien desde que nació, noventa y cinco años antes, es tonto de verdad. La marquesa-madre se quiere casar con él para heredar su hacienda. El marqués también debe proteger al cura de su tío, que intenta meterle mano, lo mismo que a su mujer.

En un momento dado, y encontrándose sola porque todos los empleados con el marqués a la cabeza están buscando por la finca a la esposa del conserje, la señora marquesa-madre, cansada de tocar la campanilla para que la atendieran, exclama malhumorada: «Lo que faltaba, con más de cien criados en la casa y tengo que reventarme de trabajar y hacerlo yo», y coge la botella de la mesita que tenía al lado y se sirve ella misma la copa de ginebra que necesitaba.

La esposa del marqués, una despampanante y rica venezolana de 30 años de edad, que está profundamente enamorada de él, a pesar de que la doble largamente en la edad, se entera de que su doncella le roba las bragas y los tangas negros. La criada se ha puesto el tanga para incitar al conserje y consigue llevárselo a la cama. La esposa del conserje la persigue con una escopeta por toda la finca. Y el marqués, que intenta concentrarse en el acontecimiento deportivo que tendrá lugar la siguiente semana, debe salir de noche con una cuadrilla para detenerla.

La noche antes del concurso, debe salir con otra cuadilla para detener a unos cazadores furtivos que están matando a sus ciervos. ¡Así no hay manera de concentrarse!, y cuando, tras recorrer doscientos kilómetros en su lujoso coche inglés, llega al lugar donde se celebra la competición, el marqués está muy alterado y nervioso.

Llama por teléfono al cura que vive en su cortijo para que reúna a todos los empleados en la capilla y hagan oraciones a Dios para que le ayude a alzarse con el premio. El cura acepta a cambio de que el marqués le suba el sueldo.

Y tiene suerte: uno de los participantes, el mismo que el año anterior se llevó el premio, ha faltado a la cita porque ha muerto unos días antes. Un competidor menos; eso le da ventaja. Además, a sus setenta años es el más joven de los aspirantes.

El premio en litigio es una bola de oro macizo del tamaño de una pelota de tenis, y el título de “Campeón Mundial de Lanzamiento de Canicas sobre Alfombra”.

El juego consiste en poner la bola del premio en un extremo de la alfombra, situarse a 8 metros y lanzarle una a una hasta diez canicas. La media docena de participantes, llegados de diferentes provincias y países, siguen un escrupuloso turno bajo la atenta mirada de un árbitro centenario, mientras que un secretario un poco más joven, que padece Parkinson, anota las tiradas, los blancos y los fallos de cada uno. El jugador que toque más veces a la bola de oro es el vencedor.

La obra, ambientada en los primeros años de este siglo, es una crítica mordaz a la aristocracia y al sistema feudal que aún sostienen los señoritos andaluces; pero lo hace de tal modo que el lector comienza a reírse en las primeras líneas y ya no puede detenerse.

Es una obra amena, brillante y divertida.

Lo único malo es que ahora, después de disfrutar tanto con la lectura, siento una enorme necesidad de conocer la historia de esta familia desde los orígenes y me veo obligado a comprar los siete libros anteriores. Poco a poco, pero todo se andará.

viernes, octubre 22, 2010

¿PAELLA O FIDEUÁ?

“LA ENERGÍA NO SE DESTRUYE, SE TRANSFORMA”

Esta ley natural que estudiamos en la asignatura de Física la ponen en práctica nuestros gobiernos cuando sus intereses están en juego: cuando los ministros están quemados y no ven soluciones se transforman y cambian sus fríos trajes de Armani en sugerentes vestidos, intercambiándose las carteras como si fueran cromos. Al final todos usarán los mismos ingredientes para cocinar las crisis, pero con estas pequeñas variantes conseguirán darle otro sabor. Y de este modo satisfará a sus clientes durante un tiempo, el suficiente para mantener el chiringuito abierto hasta las nuevas elecciones.

Pasa lo mismo que en ciertos restaurantes valencianos: cuando notan que sus clientes se cansan de comer “paella”, les ofrecen la “fideuá”.

Ya les mostré hace un mes la receta de la "Paella de mi Carmen"; hoy les pongo la “Fideuá de Daniel”, mi yerno. Luego me dicen si tengo razón en lo que digo sobre el Presidente y sus ministros.

LA FIDEUÁ DE DANIEL

INGREDIENTES:

Aceite, ajo, cebolla, 1pimiento, pimentón dulce, tomate natural triturado, pescado desmenuzado (tintoreta, emperador) gambitas, gambones, choco, mejillones, fideos.

Previamente se pelan las gambas. Una vez peladas se coge una cacerola y se hierven las cáscaras para hacer el caldo.

Mientras tanto en la paellera, o en una sartén grande, se sofríe un poco la cebolla, 1 diente de ajo y 1 pimiento; luego se añade el pescado, las gambitas y el choco. A eso se le añade una cucharadita de pimentón dulce y tomate triturado, se remueve todo mientras se sofríe y luego se le vierte el caldo de las gambas.

Echar un poco de azafrán.

Tener la paellera al fuego durante cinco minutos para que se ablande el choco

Echar los fideos (250 gr. para cuatro personas).

Existen en el mercado unos fideos especiales para la fideuá. Si no se encuentran, usar fideos gruesos del número 4.

Dejar al fuego hasta que se consuma el caldo.

Un poco antes de terminarse de hacer, echar por encima unos cuantos mejillones, para adornar. Se sirve colocando en el borde del plato un poco de ajoaceite, esto último es opcional.

Mientras se acababa de hacer la fideuá, Daniel nos puso unos entremeses de mejillones al vapor con perejil y limón, que mi familia y yo acompañamos con un vino de Albariño, "Conde de Albarel", y cervezas.


El resultado de la fideuá será el de la foto.

Daniel es un chico muy trabajador y apañado, lo que se dice "un manitas": En las fábricas de azulejos es hornero de profesión desde hace veinte años, pero también conduce tractores y máquinas elevadoras, hace churros y cocina de maravilla. A pesar de eso está en el paro. Ya dije en mi anterior entrada que por mucho que te afanes, el puesto de trabajo no depende de ti.

¡Cuanta experiencia y habilidades se están desaprovechando en este país!

Y esta de abajo es la paella de Carmen: Les dije que nos faltó adornarla por encima con los mejillones, porque era día festivo y no pudimos comprarlos; pero imagínense unos mejillones adornando la paella y díganme en qué se diferencia un plato del otro. En que uno lleva fideos y el otro arroz. Y el PP se diferencia del PSOE en que uno lleva como símbolo una gaviota y el otro una rosa; en jodernos a los trabajadores con recortes y demás, van de la mano.

martes, octubre 19, 2010

CAPITALISMO SALVAJE


He tenido un mal sueño, una pesadilla. Con mucho dolor he visto cómo morían proyectos, ilusiones y sentimientos. Al igual que Penélope, hemos destruido en poco tiempo el trabajo realizado durante más de cincuenta años.

Hemos perdido. Con la llegada del otoño, un tornado liberal ha cruzado Europa, arrollando el estado de bienestar que tanto costó conseguir.

Hemos perdido nuestro derecho al trabajo y nuestra dignidad como trabajadores para defenderlo. El trabajo es escaso y malo, inseguro, mal retribuido, con demasiados deberes y sin apenas derechos. Hemos perdido el derecho a tener una jubilación tranquila, sin sobresaltos ni amenazas, sin recortes sobre lo pactado hace años entre todos.

Hemos pasado del derecho a tener una vivienda a ser esclavos de ella, hipotecados de libertades y sueños durante toda una vida.

Hemos perdido el sentido de la solidaridad y vivimos empujados por la necesidad de tener un puesto de trabajo, aunque para ello deba uno prostituir su integridad, su dignidad como persona, pisando incluso a los amigos y compañeros si es necesario para lograrlo.

Hemos perdido la confianza en sí mismo, pues, por mucho que valgas como persona y por mucha eficiencia que demuestres en tu trabajo, nada te garantiza el futuro: no depende de ti.

Se ven caras tristes, falsas sonrisas, la procesión va por dentro de la mano de los problemas acuciantes que acompañan a las familias.

Hemos perdido el derecho a ser representados, puesto que todo tiene un precio y el poder fabrica los billetes.

Vemos como se nos pide trabajar más y ganar menos, nos recortan salarios, pensiones y subsidios de desempleo mientras se gastan 50 millones en recibir al Papa.

Hemos perdido la franqueza. Cada persona es un enigma. No se confía ciegamente en el amigo sin antes estudiar sus consecuencias, sin meditar los pros y los contras. Ya no soy capaz de pensar en voz alta, ni veo esa solidaridad que conocí entre compañeros hasta finales de los años 80, cuando alguno de entre ellos era objeto de una injusticia y todos lo defendían a capa y espada. Ahora lo dejan solo y justifican sus conciencias diciendo “Él se lo ha buscado”, incluso alegrándose de que no ser ellos los caídos en desgracia.

Hoy me he levantado triste, han muerto muchas cosas de golpe y la soledad me abruma.

Hoy, hasta los besos mueren de tristeza.

lunes, octubre 18, 2010

Las inquietudes de Shanti Andía.




Hoy os quiero hablar sobre el último libro que he leído: Las inquietudes de Shanti Andía.

Es el primero que leo de Pío Baroja, y si al principio me parecía algo pesado, por las extensas descripciones que contiene, luego supo atraparme y llegué al final casi sin darme cuenta.

El autor hace gala de un estilo cautivador que logra que se sienta, que se vea y se viva cada lugar o sensación de las que describe. Como ejemplo muestro su descripción de la acción del mar en la costa vasca.

El libro nos cuenta la historia de Shanti, (Santiago) Andía, un vasco de acomodada familia que en su adolescencia es enviado a la escuela naval de San Fernando, en Cádiz, para estudiar y convertirse en capitán de navío.

Durante su estancia en Cádiz se enamora de una chica, hija de su anfitriona, una señora muy rica y poderosa, que, descontenta con el rumbo que toma la relación, logra a través de sus influencias que envíen al joven enamorado lejos de Cádiz, pues ha concertado para su hija un matrimonio con un marqués, que la dobla en edad.

Santiago, hundido en el desamor, se embarca en un buque velero que lo llevará a Filipinas e Hispanoamérica, lejos de su patria durante varios años, y, siguiendo la saga de sus antecesores, se convertirá en el experto capitán de un buque de una compañía inglesa.

Durante todos esos años no olvidará a su amada, y cuando regresa a España dirige su barco rumbo a Cádiz. Ella ya se ha casado con el marqués, al que odia. Ella irá a buscarle y ambos se citan varias veces para entregarse con locura, hasta que son descubiertos por el marqués, que golpea al joven enamorado con el guante en la cara y lo desafía a pistola en una desierta playa. Shanti es herido gravemente y llevado a su velero, que zarpa de Cádiz rumbo al norte.

Conocerá una vida aventurera en la que se enfrentará a los piratas en las costa de Somalia (¿les suena?), a motines de su tripulación, a traficar con esclavos y enfrentamientos con las fragatas inglesas que perseguían ese tráfico. Encarcelamientos, ejecuciones y fugas de prisioneros se suceden en la obra. No puede faltar la búsqueda del tesoro escondido por su anterior capitán en una desierta playa de la costa africana antes de ser apresado por los ingleses, y los enfrentamientos con los marineros de su antigua tripulación, que también habían ido a buscar el tesoro y dirigían las tribus que vivían en los alrededores.

Todo ello me hizo recordar las obras de Emilio Salgari que leí en mi juventud y me inculcaron el amor por los libros.

De regreso a la casa familiar, Santiago se enamora de una joven, Mary, que vive con su padre en una casa arrendada, propiedad de su familia. El inquilino resulta ser su tío, a quien habían dado por muerto en la cárcel años antes y todo el pueblo celebró sus funerales. Se había escapado y adoptado el nombre de otro personaje.

Otro personaje, el hombre más rico del pueblo, se enamora también de Mary y, decidido a hacerla suya, llega a ordenar matar a Santiago para eliminar la competencia. Pero el padre de la chica, antes de morir, le envía a aquél un sobre lacrado con una terrible noticia: la chica es su hermana.

Como dije antes, el libro va in crescendo a medida que se avanza en la lectura y uno lamenta que llegue el final. Es un canto también a Lúzaro (actual Leketio), el pueblo que lo vio nacer, del que cuenta cada detalle desde su fundación por uno de sus antepasados, el conquistador López de Aguirre, y describe maravillas sobre su gente solidaria y valiente, que no duda en salir en una barca, en plena tormenta, a rescatar a los náufragos, hundiéndose con ellos en el intento la mayoría de las veces; nos habla del amor que siente hacia su pueblo, sus costas y montañas, sin olvidar jamás que forma parte de un país glorioso, España, a la que defiende ante todo.

Un libro recomendado para los amantes de aventuras y de nuestra Historia.

sábado, octubre 16, 2010

MARIPOSAS DE OTOÑO

CAROLINA

Sentada en el balcón donde habitualmente se acomoda después de hacer la faena, la abuela llama a su nieta y cuando ésta llega la coge, la abraza, acaricia su carita y le da dulcemente un beso en la mejilla

No hay mayor recompensa para sus desvelos y para calmar la ansiedad que agitaba su corazón al escuchar por teléfono un par de veces por semana su vocecita infantil, que tenerla entre sus brazos, maravillada, y escuchar en vivo su inocente charla. Con la alegría dibujada en su rostro, la abuelita la besa de nuevo y me mira; sonríe dichosa, porque al fin la niña de sus ojos está con ella. Ambos sabemos, todos sabemos lo que la criatura significó para la familia desde el momento de su concepción.




En enero celebrará sus cinco añitos y ello nos llena de alegría por haberse criado tan linda, y nos brinda esperanza en un futuro para ella mejor que el que conoció su madre cuando con valentía decidió enfrentar sus problemas y traerla al mundo para alegrar su vida y la nuestra.

http://ellugardejuan.blogspot.com/2005/10/mi-nietecita.html

Esta madrugada, a las cinco, sus padres y ella se han marchado a su casa, a más de 800kms de la mía. Les espera un largo día de viaje.

Sus puestos lo han ocupado la soledad y la tristeza.

LA ABUELA

Esta mañana temprano

la niña se ha despedido,

nos ha dado cuatro besos,

y en un coche se ha ido.

La abuelita se ha quedado

mirando desde el balcón.

Tiene lágrimas en sus ojos

y destrozado el corazón

"Abuelita yo te quiero.

Ven conmigo a Castellón

para darte mi cariño

y alegrarte el corazón"

Su nieta es lo más bonito

que lleva en el corazón.

Viva como una gacela

y tierna como una flor

"Abuelita yo te quiero.

Ven conmigo a Castellón,

para darte mi cariño

y alegrarte el corazón"

El reloj siguió adelante,

sin ninguna compasión.

Llegó el cruel momento

de la separación.

"Abuelita yo te quiero.

Ven conmigo a Castellón,

para darte mi cariño

y alegrarte el corazón"

"No llores más abuelita,

porque pronto volveré.

No llores más abuelita...

Yo te daré muchos besos,

y en tus brazos dormiré"

Safe Creative #1010147571003

sábado, octubre 09, 2010

EL SOL QUE ME ALUMBRA

Hoy sábado, la noche oscura dio a luz un día lluvioso y triste porque el Sol, tal vez celoso por la algarabía que ha ocasionado la inesperada llegada a casa de mi hija Rebeca con su marido Daniel y mi nietecita Carolina, se ha escondido y amenaza con no aparecer mientras dure el puente festivo del Día de la Hispanidad.

¡Estúpido Sol! No sabe que mi nieta alumbra más el alma y corazón de esta familia que todos los soles del universo juntos.

La escena de anoche con mi niña sentada sobre mis rodillas, riendo mientras miraba un video de la Ardillita, y de pronto volverse a mirarme fijamente con sus grandes ojos para decirme sin venir a cuento: «Abuelo, yo te quiero mucho», quedará grabada en mi corazón, brille el sol o no, para el resto de mis días.

Se durmió en mi cama abrazada a su abuela, mientras ésta le contaba un cuento. Yo las dejé solas y me fui a dormir a otra habitación. La abuela no ha pegado ojo en la noche, observando su acompasada respiración, poniendo los labios en la frente para tomar su temperatura y atenta al menor estornudo o tosecilla, no sea que el largo viaje desde Castellón la haya causado algún daño.

Durante una semana al menos estaré muy ocupado disfrutando de su compañía, y entraré poco en mi blog y los vuestros; os ruego me disculpéis. Gracias.

viernes, octubre 08, 2010

EL PAPA VIENE A BARCELONA





















En los últimos años, el Vaticano ha desplegado una campaña proselitista a nivel mundial, y ha visitado periódicamente España. Viajes cuya factura en tiempos de bonanza económica ya parecía desorbitada, y ahora, en medio de esta profunda e interminable crisis, que está acabando con las reservas del Estado y hundiendo a millones de familias, resulta escandalosa y una vergüenza para un gobierno socialista, cuya ideología es atea por defecto, y para un país, España, cuya Constitución define como aconfesional.

Uno se asombra leyendo los recortes de prensa que aparecen en estos días previos a la visita del Pontífice:

"La Conferencia Episcopal razonó el pasado jueves que no hay despilfarro en la visita de Joseph Ratzinger, pues siempre que viene el Papa es un negocio económico y espiritual”.

La Xunta de Galicia ya ha confirmado que destinará 4 millones de euros a organizar la visita papal. “Si por 36 horas en Galicia presupuestan entre todas las administraciones 4 millones de euros, ¿cuánto costará la visita a Barcelona que durará dos días?”,

"El Cuerpo Nacional de Policía y la Guardia Civil se encargarán de asumir la seguridad integral durante su estancia. Interior no ha difundido una cifra de gasto para este dispositivo. Pero un cálculo basado en las cifras de los sindicatos policiales sobre dietas para agentes desplazados permite concluir que el presupuesto de sólo en este capítulo rondará los 600.000 euros."(www.elconfidencial.com)

Y lo curioso es que estos gastos lo apoyan las mismas asociaciones políticas y empresariares que exigen recortes de subvenciones a sindicatos y organizaciones sociales, y recortes de salarios y pensiones.









La visita de Benedicto XVI a Barcelona también llenará los bolsillos de algunos vecinos, que han visto una oportunidad de oro para sacarse un sobresueldo alquilando el balcón o la casa entera a quien quiera un lugar privilegiado para seguir el evento. Los anuncios de "alquilo balcón con vistas a la Sagrada Familia" o "alquilo piso durante el fin de semana de la visita del Papa" afloran en Internet y los precios oscilan entre 350 y 2.000 euros. (www.lavanguardia.es)

Ante la proximidad de la inevitable visita del Papa a Barcelona, brota de mi memoria el recuerdo de una visita anterior del Pontífice a nuestro país, realizada cuando yo me hallaba en Valencia. La crónica la tengo en el archivo del 12 julio de 2006 de este blog escrita en el lenguaje andaluz que por aquí se habla, pero la reproduzco aquí ahora de manera que sea entendible para to@s

Yo había ido a visitar a mi hermano a Valencia, olvidando que esa misma semana llegaba el Papa a la ciudad. Mi hermano mayor, el pobre, tuvo que trabajar desde niño para ayudar en casa y no le dieron la oportunidad de estudiar como a mí, y todo lo que ha aprendido ha sido a base de mucho esfuerzo y de fijarse en las cosas.

–El Papa no es papá —le dije mientras tomábamos unas cervezas en el bar del Paquito, en la esquina de su casa—, y por tanto no quiere decir que sea el padre de todos esos que van a verle, llamándole Santo Padre. Si lo llaman así es porque ése es el título más alto que se le da al escogido por Dios para que lo represente en la Tierra.

—Pues yo creo haber escuchado que fue elegido en unas elecciones secretas celebradas en el Vaticano por un grupo de curas, sin observadores ni interventores ni nada para controlar la limpieza del voto. Y eso no está bien en una democracia…

—Pero es que eso no es una democracia, sino una teocracia: Dios en el cielo y en la Tierra el Papa. Y ellos tienen sus propias normas.
—Ah, ya… Pues por lo visto él no confía mucho en Dios: ha venido escoltado por un caza de la Fuerza Aérea, como si Dios no fuera capaz de proteger a su representante en este mundo. Y el Gobierno ha sacado a miles de policías de otros lugares para protegerlo durante su estancia en Valencia, dejando a los ciudadanos abandonados y en mano de los quinquis y delincuentes.
— ¡Hombre, eso es normal! Es un jefe de estado el que nos visita. Y, como tal, recibe los mismos honores que cualquier jefe de estado.
— ¿Y desde cuándo un jefe de estado entra en un país y monta un tinglado como ese para hacer su campaña política contra el gobierno que le recibe? ¿Tú ha visto que Jorge Bush llegue a España y monte un espectáculo así en una ciudad de las más importantes y comience a criticar a Zapatero por haber hecho lo contrario de lo que él proclama? ¿Va nuestro Presidente a un país árabe a decirles que lo de discriminar a las mujeres y la ablación del clítoris está mal y que deben de castigar a quienes lo hacen?
— Hombre, es que en España somos diferentes. Ya lo decían cuando mandaba Franco. Aquí somos hospitalarios, acogedores y sabemos convivir con personas de otras culturas. Recuerda que en la Edad Media vivíamos juntos y en paz los cristianos, los árabes y los judíos. Ahora no podíamos hacerle un feo al Papa.
—¿Pero no dice la Constitución que España es un país laico? ¿Por qué esa demostración de poder e injerencia en la política que la mayoría ha votado?
—Mira, no le des más vueltas; España sigue siendo católica, y la prueba es que un millón de personas se ha desplazado para recibir a su Sumo Pontífice.
—Un millón de cuarenta millones no es mayoría. ¿Por qué no pagan ellos los gastos que han ocasionado? Ahora el Gobierno descontará de las pensiones a los viejos y a los parados ese montón de millones que ha costado la fiesta del viejo ese. Porque de algún lado lo tendrán que quitar, y eso no se debatió en los presupuestos del Estado, digo yo…
—Hombre, ellos también han sacado dinero vendiendo recuerdos de la visita: fotos pañuelos, gorras, agua embotellada, rosarios supuestamente bendecidos, etc. Es como cuando fuimos a la romería del Rocío, ¿te diste cuenta del negocio que tenían montado allí?
— Sí, pero las obras que se han hecho en Valencia para el escenario, el alumbrado, la seguridad, las retransmisiones en la cadena pública de radio y televisión, los pañales…todo eso lo pagamos entre todos, aunque muchos seamos ateos.
— ¿Qué dices de pañales? Estás desvariando.
— ¡¿Cómo?! ¿No te diste cuenta de que el Papa caminaba encogido y con las piernas abiertas? ¡Los dodotis, hombre! El pobre hombre no puede dejar la misa ni la ceremonia de apertura para ir al cuarto de baño, no; es un viejo de 78 año, y a esa edad las personas sufren de incontinencia y se mean en lo calzones patas abajo si no hay un retrete cerca. Pues hasta eso lo pagamos nosotros. Al pobrecito lo han tenido de un lado para otro, de recepción en recepción; luego hizo los discursos, el teatro, la Caballé… Y durante todo ese tiempo él sin moverse, con las manos juntas sobre el vientre, aguantando… Y entre tantas miles de enfermeras no había ninguna para atender al Papa.
—No son enfermeras, son monjas.
— ¿Sí? Pues yo creía que eran enfermeras. Como llevan la toalla esa por la cabeza igual que ellas… Y mientras tanto, toda la ciudad patas arriba, sin autobuses y sin metro, las calles cortadas al tráfico… Menos mal que ya se fue el hombre.
—Bueno, hombre, por unos días que recibimos a las familias más buenas y honestas de España, no te vas a poner a llorar, ¿Verdad?
—¿Las más buenas? ¿Por qué? ¿Porque no joden como las demás? Pregúntale al Beni, que ha pasado toda la noche barriendo la zona en que han pasado la noche. ¡Estaba todo el suelo lleno de condones!
—Muy raro eso que dices; ellos son del OPUS, y practican la castidad hasta el matrimonio.
—¡Opú, opú, opú, debían decir ellas cada vez que le empujaban el pajarito para adentro! Menos mal que ya pasó todo y que el Papa se fue, que si no, se quedaban todas las jóvenes de Valencia preñadas.
— Sí, se fue muy rápido: llegó al avión, saludó un instante y enseguida despegó el aparato.
— ¡Claro! Él estaba deseando llegar a su casa y sentarse delante del televisor para ver el partido entre Italia y Francia. El tiempo justo de llegar, lavarse y quitarse la mugre de los dos días de trasiego, curarse las heridas, comer, echarse una siestecita, que es una costumbre exportada al Vaticano por los Obispos y embajadores españoles, y luego, a las siete, ver el partido.
— ¿Pero tú estás loco?, ¿de qué heridas me hablas?
— ¡Hombre…! Le dieron una paliza soberbia, lo he visto en la televisión y lo oí en mi Mp3. Por todas partes que iba el Papa: en el estrado, en la catedral, en la estación del metro… siempre tuvo su espalda cubierta de cardenales…
— Muy gracioso, hombre. Y ¿qué más has visto en televisión?
— Que el pobre se creía que era un monstruo del espectáculo, como la Madonna o Shakira. ¿Lo viste con los brazos en alto saludando al público desde el escenario, mientras la multitud gritaba “A por ellos, oeee. A por ellos, oee ”? Apenas un par de centenares aplaudieron. No se le ocurrió hacer lo mismo que Shakira en el estadio de Berlín: cantar mientra movía el culo frotándoes contra las ingles del negro. ¡Eso sí que hubiera sido un éxito! Ver al Papa bailar y mover el trasero pegadito al cuerpo de un negro fuerte como el Makelele y contemplar, absorto, cómo se elevaba del suelo mirando hacia el cielo y bendiciendo a la multitud. Pero no, no hacía más que elevar los brazos y sonreír, con la cabeza un poquitín inclinada, no sé si vigilando por si se le salía la orina por debajo de la sotana o porque tenía daños en las cervicales.

— ¡Venga, paga ya y vámonos! ¡Qué falta de respeto, por Dios! Hay que respetar las creencias religiosas de los demás, ¿aún no te has enterado?
— ¿Sí? Y la mía qué, ¿Quién la respeta? ¿Quién me ha preguntado si quiero que venga ese señor aquí a molestarme durante más de una semana sin poder conducir ni ir a trabajar por causa de los cambios originados por ese viaje y sin poder ver un programa de televisión en que no salga él en las noticias?
Están todo el año pidiendo dinero para las ONGS que trabajan en condiciones infrahumanas en Hispanoamérica, India, África... y resultan que se gastan más dinero en este viaje que el que reciben todas ellas juntas. ¿De qué me vale poner una X en la casilla de “Fines Sociales” en mi declaración de la renta, si luego pagamos todos esos viajes aunque seamos ateos o no creamos en Dio?
—Es la misma cosa: ateo es aquél que no cree en Dios.
—¡Venga ya, hombre! Te juro que ya no iré más a votar por ningún parásito de esos que nos gobiernan sin pedir tu opinión para nada. ¡Venga ya! Camarero, cobre la cuenta que paga mi hermano, que yo he trabajado mucho para que él vaya al colegio. Y que le vayan dando por culo a todos ellos.


FIN


Nota:
Mi hermano aún no sabe que la mayor parte de la factura del canal de Tv valenciano fue a parar al PP y por ello hay un proceso judicial abierto.

Tampoco le dije en la última videollamada que mantuvimos la semana pasada que, según se ha publicado en la prensa, la visita del Papa a Barcelona nos cuesta 800 mil euros la hora, un total de unos 50 millones de euros, y que el Presidente socialista que él suele votar va a acudir a Barcelona para recibir al Papa.

http://www.diariodecadiz.es/article/sociedad/802582/colectivos/criticos/con/papa/se/movilizan/contra/su/visita/barcelona.html


jueves, octubre 07, 2010

EL AMERICANO, LA PELÍCULA























Ayer por la tarde, mi esposa y yo fuimos al cine. Dudamos un poco en la elección de la película y finalmente nos decantamos por El americano.

Un agente secreto vive refugiado con una joven y bella mujer en una cabaña ubicada en un bosque helado de Islandia; sus enemigos lo encuentran e intentan matarlo. Él acaba con todos y abandona el lugar. Las imágenes desenfocadas que aparecen mientras atraviesa un túnel son magníficas. Aparecen las letras con los nombres de los actores y se escucha la banda sonora. La historia comenzaba bien.

El argumento es banal: un asesino a sueldo de la CIA, experto en el diseño y construcción de armas sofisticadas, está arrepentido de la vida que ha llevado y decide retirarse. Sus jefes le prometen seguridad y tranquilidad en un pueblo perdido en las montañas de Italia; pero antes debe realizar un último encargo.

A partir de ahí, la historia es aburrida y con varios detalles que la hacen increíble. Media película se compone de planos cortos de Georges Clooney: con espesa barba, afeitado; visto por delante, por detrás... Un Clooney siempre serio y pensativo… Se muestra unos cinco minutos con el torso desnudo haciendo flexiones y barras y otros diez minutos de medio cuerpo acostado con una mujer.

Al contrario que el conocido James Bond, "El americano" no es un conquistador, ni un don Juan al que persiguen las mujeres, sino un hombre asustado, desconfiado, que paga a prostitutas para satisfacer sus necesidades sexuales. Los desnudos y transparencias de éstas, bañándose en un río en medio de un paisaje paradisiaco, y los bellísimos paisajes naturales que se muestran a lo largo de la proyección, son lo único bueno de la película.

El cura del pueblo, no sé si iluminado por Dios, advierte enseguida que el hombre guarda un secreto e intenta hacérselo confesar por todos los medios: invitándole a comer, a tomar copas, e incluso confesando él mismo que tiene algún hijo bastardo en el pueblo. Patético.

En un pueblecito donde todos se conocen y están al tanto de lo que hace cada uno, incluso de que "El americano" ha pedido prestados unos tubos y arandelas de hierro en un taller mecánico, nadie se da cuenta de que el extranjero ha montado en su habitación un taller que le permite fabricar, con la ayuda de unas piezas que ha recibido por correo, un pequeño fusil de gran precisión, con mira telescópica y silenciador y sus respectivas balas especiales, rellenas de material radioactivo.

La historia se repite y el agente es “misteriosamente” encontrado por sus perseguidores. Se suceden emboscadas y asesinatos y, curiosamente, no aparece ningún policía en las desiertas calles, ni la gente se inmuta.

Llega la hora de utilizar el recien fabricado fusil contra el objetivo seleccionado, y es entonces cuando me dieron ganas de abandonar el cine maldiciendo la hora en que elegí esa película. Si no lo hice fue porque miré el reloj y deduje que faltaba poco para el final, pues en diez minutos debía comenzar otra sesión.

Por momentos me hizo recordar la película Chacal, pues en ambas los protagonistas se pasan media película fabricando un arma fácil de transportar y de gran precisión, para atentar contra la vida de un personaje. Pero nada que ver esta cinta comparada con aquélla.

Me ha gustado mucho la fotografía, la música de la película y la belleza de las protagonistas. Las escenas de sexo son moderadas: a Clooney sólo se le ve la cabeza y la espalda; a ella se le ve la cara angustiada suplicando que se lo haga despacio para no hacerle daño (cosa increíble en una prostituta) y exclamar enseguida ¡Ah, ah, ah!, como si fuera tartamuda.

Salí del cine convencido de que para hacer una película sólo hace falta contratar a un actor famoso en la Tierra y en el Cielo (Es sabido que George Clooney va vestido con trajes de Máximo Dutti a regalar cafeteras Spresso a San Pedro), añadir un par chicas hermosas y sensuales y mostrarlas con el protagonista desde todos los ángulos: en el dormitorio, paseando por las calles, en los bares o en el campo.

Lo de menos es la historia; cualquier cosa vale.

Salimos del cine decepcionados, disgustados por la pérdida de tiempo, y con hambre.

Como mi esposa se había quedado harta de Clooney, se le antojó comerse a Eddie Murphy (ella no es racista) y yo, que no soy celoso siempre que pueda hacer lo mismo con otra mujer, y fuertemente erotizado por la chica de la peli, decidí satisfacer mis lujuriosos deseos con la Jennifer López, que dicen tiene el culo más hermoso del mundo.

Cuando llegamos a casa, aún tuve tiempo de chatear con mi nuera y desaconsejarle que se gastara el dinero viendo esta película. No estoy seguro de haberla convencido, ese Clooney es tan atractivo que muchas mujeres irán sólo por verle. El director contaba con eso.

martes, octubre 05, 2010

PERSONAS COMUNES

Mi amiga MIRTA MIGUEL, propietaria del blog argentino PERSONAS COMUNES, ha quedado el entre los blogs dedicados a viajes que han participado en el concurso convocado a nivel mundial por el periódico digital 20 MINUTOS.
Y ocupa el 8º lugar en la
clasificación general de todas las categorías entre los 5020 blogs participantes a nivel mundial.

Desde hace un par de años, sigo en su blog el maravilloso trabajo que hace por dar a conocer lugares recónditos y descartados de las rutas turísticas de ese gran país que es Argentina, y la verdad es que su blog contiene reportajes emocionantes, ilustrados con hermosas fotografías del lugar y sus habitantes, que envidiarían muchos guías de las agencias turísticas.

También hay entradas que muestran sitios conocidos y con gran afluencia de turismo (Por ejemplo: las Cataratas del Iguazú), que para los que vivimos lejos y las circunstancias nos impiden visitarlos es una verdadera gozada conocerlos a través de sus reportajes.

Acabo de escuchar la entrevista que con motivo de su gesta le ha realizado la emisora Radio Impacto, y me he permitido ponerla aquí para que la pueda oír todo aquél que lo desee.

Mis sinceras felicitaciones, Mirta. Es un orgullo para mí que me cuentes entre tus numerosos amigos. Un beso enorme.

domingo, octubre 03, 2010

¿SOMOS NECESARIOS?


Dicen que todos somos necesarios en este superpoblado mundo: los hombres, las plantas, los mamíferos y los mamones, los acuáticos y los maniáticos, las aves, y las Evas, los insectos, los políticos, curas, etc.

Pero yo lo dudo, lo dudo, lo dudo, lo duuuudooo (Los Panchos)

Porque, a ver, ¿para qué necesitamos las moscas y los mosquitos? Para nada.

Cuando mi primer amor se casó con otro con más fortuna, yo me fui de parranda por ahí con gente que vivía en comunidad y me ofrecían flores y trocitos de papel secante que se pegaban en el paladar y me sumían en profundo sopor. Así caí en el pozo de la depresión, un pozo tan hondo tan hondo tan hondo, que tardé 10 minutos y 23 segundos en escuchar el ¡Plashhhh! del agua, porque caí de barriga y no de cabeza como era de esperar. ¡Y eso duele...! Creí que aquello era el fin, que me ahogaba para siempre. Pero luego, poco a poco, y con la ayuda de familiares y amigas que se asomaban al brocal gritando: «Aguanta, aguanta, vamos a sacarte de ahí», me convencieron de que yo era necesario aquí y que el mundo no sería mundo sin mí.

¿Por qué creían que yo era necesario aquí? ¿No hubiera sido mejor marcharme y dejar mi puesto de trabajo para que lo ocupase un parado? Parece ser que no. Me explicaron con mucho cariño, eso sí, la diferencia entre ser cornudo y ser desechado. Cornudo sería si, estando casado con ella, se hubiera ido con otro; pero no, había fallado la lealtad, pero al no estar unida a mí con ningún contrato era libre de irse con quien quisiera y por tanto no podía llamarse cabrón al amante abandonado.

La verdad es que no me quedé muy convencido, pero luego vino mi jefe y me dijo que llevar cuernos no duele, que lo que hace daño es que te señalen con el dedo. Y como nadie conocía mi historia, porque la novia tránsfuga vivía en España y yo en París, nadie podía señalarme. Esa lógica iluminó el pozo en que me hallaba y pude descubrir algunos salientes en las paredes y aferrarme a ellos hasta alcanzar la salida. Ahora soy un hombre respetado y protegido por la Ley, tengo mis derechos, y por ello soy objeto de debates internos tanto en el edificio en que vivo como en casinos, tiendas y bares. O sea: en todos los sitios donde debo dinero.

No sé, antes, mientras me hundía en las aguas frías y salobres del pozo, la gente común me miraba en silencio y cuchicheaba entre ellos; ahora voy por la calle, paso por delante de algún negocio y sale el dueño y me dice: «Oye, tengo que hablar contigo…»

Hablar, hablar, hablar… ¡Cómo si yo no tuviera otra cosa que hacer! ¡Con lo necesario que soy para el mundo!

Lo que me convierte en un hombre escéptico ante las teorías condescendientes de que todos somos necesarios son los mosquitos; no los aguanto. ¿Para qué son necesarios los mosquitos, qué misión tienen aquí? La otra noche, como en casa dormimos con la ventana abierta, me picó uno en el labio superior y me puso el hocico como el de un dromedario. Mi mujer, la pobre, no sabía cómo besarme, pues mi boca le parecía un culo y ella es muy escrupulosa.

Desde entonces, odio a los mosquitos. Y más aún a las mosquitas muertas. Como mi vecino Pablo, que haciéndose el tonto, como el que no quiere la cosa, ha ido subiendo y ahora es empresario. Como dice el dicho, aquí el más tonto hace relojes. Los otros, a jodernos y a sentirnos jodidos por los que se pasan la vida jodiendo.

¿Todos somos necesarios…? ¡Venga ya!

¿Y las garrapatas, para qué las necesitan los perros si nos cuestan un huevo los productos para eliminarlas?

¿Para qué son necesarios los gobiernos nacionales que hemos elegido si éstos dependen de lo que diga el Parlamento Europeo?

Pues hay una razón, según dice la gente; pero yo no la sé.

¿Para qué es necesaria la presentación en las noticias televisivas de la deslumbrante aparición en la playa y en bikini de la Duquesa de Alba? Pues hay una razón moral y cívica, según me dijo mi amigo el policía municipal: al anular con su presencia la libido de los violadores en potencia que acuden a las playas, acaba con los mirones, reduce las agresiones sexuales y la violencia doméstica,

No sé, no sé; yo no lo veo tan claro.

Y por último: ¿para qué necesito yo el Facebok si me paso todo el tiempo leyendo tonterías y recibiendo invitaciones de grupos que debaten sobre qué marca de bragas usa el Papa, por qué llueve siempre hacia abajo o por qué los periódicos llevan letras. De la noche a la mañana he recibido un centenar de solicitudes de amistad de gente que no conozco y me miran sonrientes como si hubiésemos ido juntos al cole.Desde hoy, he decidido dejar de participar en esa página; me hace más daño que bien.

Me limitaré a hacer lo que siempre he hecho: contactar con los amigos en los blogs, y por medio del correo electrónico o a través del Messenger.