viernes, mayo 20, 2011

¡VIVA EL ALCALDE!



El señor Alcalde es el de la chaqueta azul y pantalón claro

Hoy me he llevado una grata sorpresa: ¡He conocido al Alcalde! Mejor dicho: lo he visto desde mi ventana. Iba bien trajeado, con una pala en la mano; estaba plantando un árbol ante los niños del colegio de mi barrio.

Resulta que los árboles que hay en la plazoleta que limita con la valla del colegio son jacarandas, cuyas flores forman una tupida y resinosa alfombra azul en el suelo, y, cuando pisas sobre ella, se te pegan las flores a las suelas de los zapatos y te las llevas a tu casa, manchando el parqué. Las raíces de estos árboles han deformado el suelo, levantando crestas de losetas tan altas, que si no vas mirando hacia abajo tropiezas con el borde y te rompes las narices, la pierna o los brazos. La mayor parte de las veces, sin llegar a caerte, te tuerces los tobillos al pisar en falso.

Y nunca ha venido nadie a solucionar eso.

¡Y ahora viene el señor Alcalde del Puerto de Santa María, del P. P, a plantar otro árbol al otro lado de la valla!

Dicen que lleva ya cuatro años como Alcalde y es la segunda vez que lo veo por aquí. ¡Soy tan despistado...! Cosa curiosa: las dos veces que lo he visto en mi barrio estábamos en vísperas de elecciones.

Reconózcanme ustedes que la imagen es tierna: vean a los niños observando a su Alcalde desde el lugar elegido por los maestros para salir en la foto del periódico de mañana y aplaudirle mientras éste trabaja con la azada como un destripaterrones preocupado por la Naturaleza y la conservación de nuestra flora. ¡Aynsssssssssss, si es que dan ganas de abrazarle!

No sé por qué utilizan siempre a niños para anuncios contra el hambre, contra el sida... Ni por qué la Casa Real, los políticos, deportistas y famosos acuden desbordando de amor y bondad a hospitales infantiles y escuelas para entregar sus regalos en el Día de Reyes. Estoy seguro de que lo hacen altruistamente. Las cámaras que siempre les acompañan y actúan como notarios son amigos y admiradores que los siguen y deean inmortalizar esos momentos para presumir ante sus hijos y nietos. Como hoy en mi barrio.

Miren, estoy tan contento que no les quiero hacer esperar y me adelanto a darles la noticia antes de que salga en el Diario de Cádiz.

¿Qué a qué partido pertenecen los maestros? ¡Y eso qué importa, coño! No me sean quisquillosos ni mal pensados. Fíjense solo en el rostro feliz de los niños.

9 comentarios:

  1. Juan, me alegra tanto esta noticia que en cuanto he visto esta entrada en tu blog, no he podido dejar el comentario para la tarde. Tierna no, amigo, tiernísima, solo espero que no le dé un lumbago al pobre. Cuando hacemos ciertos ejercicios a los que no estamos acostumbrados nos pueden suceder estos percances.

    No me extraña que los niños sonrían, están presenciando un ejercicio muy exclusivo, ver a un "ilustrísimo" trabajar algo es un fenómeno que solo sucede cada cuatro años.

    Un abrazo grande,

    Margarita

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  2. Un árbol cada cuatro años, no está mal.
    Estos del PP son algo lentos, pero al final, mira tú, un árbol.
    Además con su chaqueta puesta, vaya, que se ve que está el hombre habituado a esos menesteres.

    Saludos

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  3. Pobrecito a ver si se nos va a herniar...con lo felices que se ven a los niños...cuando termine dejarle un buen sofá no sea que se canse que es mucha faena para después de cuatro años de vacaciones...daros cuenta que no tiene el cuerpo aconstumbrado...

    muy buena entrada...un abrazo Juan...

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  4. Mrgarita, luego me enteré que le dieron unas copitas de vino y tapitas de jamón para que se recuperase del esfuerzo.
    Un besito guapa, feliz fin de semana

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  5. María, el día anterior estuvieron tres obreros picando el hormigos y abriendo el boquete, con cargo al Ayuntamiento, para que el Alcalde cumpliese uno de los tres objetivos que enorgullecen al hombre:Tener un hijo, escribir un libro y plantar un árbol.
    Patético con corbata y chaqueta y una pala.¡Lo que hay que aguantar!
    Un beso

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  6. Tienes razón, Arwen.Al final el pobre estaba agotado y lo llevaron al salón y le consolaron con una buen agape a base de vino fino y tapitas.Un beso

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  7. Son patéticos. Bajan de la nube sólo a hacer el ridículo. Pero si quieren volver a subir a ella no le queda otra que hacer como que son lo que no son ni tienen intención de ser nunca.

    Un abrazo

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  8. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  9. Juan Risuño: Patéticos o no, el pueblo parece que se contenta con esas estupideces y lo han vuelto a elegir. Ahora ya no se agachará más ni mirará a los árboles ni a los vecinos y seguirá forrándose otros cuatro años.
    Gracias por tu visita. Un abrazo

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