jueves, diciembre 29, 2011

¡¡ DETENGAN AL AUTOBÚS !!

  
Desde el helicóptero, la  autopista parecía  una larga y sinuosa cinta de neón de dos líneas  de luces,  blancas y rojas, que se movían en  direcciones opuestas. El piloto observó a lo lejos el halo luminoso de la urbe,  que  rasgaba la oscuridad impidiendo ver las estrellas, y puso rumbo a ella. De pronto advirtió un cambio brusco e incontrolado de luces en el lado derecho de la autovía, señal de que algo iba mal allá abajo, y descendió hasta  descubrir la causa del problema:

Un autobús hacía raros movimientos, frenaba y aceleraba de improviso. De pronto comenzó a dar bandazos de un lado a otro, corriendo a gran velocidad por la autopista, y los conductores que le seguían mostraban su enfado tocando el claxon.

El coche que iba detrás intentó  adelantarlo para alejarse del peligro, pero el autobús parecía haber perdido el control y  el conductor del turismo frenó de improviso para evitar la colisión,  lo cual provocó  accidentes en cadena.

Cinco kilómetros  más adelante, los  agentes   de un coche patrulla de la Guardia Civil, avisados por el helicóptero, dejaron pasar los turismos que precedían al autobús y seguidamente colocaron unas bandas de goma cubiertas de clavos sobre el asfalto. Luego, esperaron la llegada del  vehículo con las pistolas  en mano, dispuestas a escupir fuego si fuere necesario.   Al verlos, el temerario conductor dio un frenazo pisando a tope el pedal y tirando al mismo tiempo de la palanca del freno de mano. El autocar se detuvo, arrastrándose y dejando profundas y humeantes huellas de neumáticos en el asfalto, quedando atravesado en la pista. El sargento se dirigió al conductor y le espetó:


— ¡Baje inmediatamente del autobús! ¿Qué coño le pasa?
 —No podía controlar el  trasto este, señor guardia. El acelerador se quedó enganchado, y no había forma de parar el motor. Los frenos no funcionaban bien y se me iba hacia un lado. Intenté detenerlo reduciendo la velocidad con el cambio de marchas; pero rascaban los engranajes y no entraba la palanca. Y realizar una frenada brusca  como la que ustedes me han obligado a hacer era peligroso para los viajeros: podíamos volcar... Este vehículo es un trasto. Lleva un año ocasionando problemas. La empresa lo sabe, pero no quiere reemplazarlo. Ya sabe usted: los recortes...
— ¡Enséñeme su permiso de conducir y todos los documentos!

Y el chófer, un anciano de manos temblorosas y  semblante enfermizo y  agotado, introdujo su sarmentosa y escuálida mano  en la guantera y  sacó su documentación. No estaba en regla, la última revisión del vehículo había sido desfavorable y se había realizado el año anterior. El guardia miró detenidamente al conductor y le dijo:

— No está usted en condiciones de conducir. Aparque el autobús en  el  arcén, queda retenido. Usted se viene con nosotros a la Comandancia, no podemos dejarle continuar.
— Pero... ¿y los pasajeros?
— No se preocupe de eso; ya  no le concierne. Yo me encargo  de pedir otro vehículo.—y girándose hacia  uno de los agentes, le dijo—: Llama a la agencia de viajes, explícales la situación y que envíen un autocar nuevo cuanto antes o se atengan a las consecuencias.

Dos horas más tarde, apareció un autocar reluciente y nuevo de la compañía «España Futura Tours ». Los pasajeros, muy nerviosos por la experiencia vivida y contentos de que por fin acabase la pesadilla, se apearon del viejo coche y presentaron cada uno de ellos sendas denuncias ante los guardias contra el conductor y la agencia de viajes; luego  subieron al autocar nuevo y tomaron asiento, maldiciendo al autobús que dejaban estacionado al  borde de la autopista, y en cuyo frontal delantero, sobre el parabrisas, lucía el número de identificación del vehículo: 2011.
 El chófer del autocar recien llegado, un hombre muy joven y apuesto, escuchaba las quejas del  veterano compañero detenido, cuando el oficial de la Guardia Civil le ordenó:
—Usted, el del  2012, póngase al volante y lleve a esta pobre gente hasta  su destino.


El aludido miró despectivamente a su colega, subió al autocar y  puso el motor  en marcha. Conectó la radio y escuchó las noticias: habían descendido las temperaturas y el Servicio de Meteorología  informaba de numerosas retenciones y carreteras cortadas por el hielo y la nieve. Las carreteras estaban en mal estado a causa de los recortes en infraestructuras; en el último trimestre había aumentado mucho el desempleo y la gente rebuscaba en los contenedores de basura de los supermercados los alimentos desechados para poder comer; algún político listillo se llevaba trajes de las tiendas  sin pagar;  la policía estaba desbordada por los crímenes y atracos, y la Justicia no daba abasto a los casos de corrupción y blanqueo de capitales que cometían incluso miembros de la Casa Real; el Banco Europeo prestaba millones de euros a la banca privada al 1% de interés para que ésta comprase bonos de deuda al Gobierno al 5% de interés, embolsándose el 4% de beneficio sin hacer ni arriesgar nada, y nadie entendía por qué no se les daba directamente al Gobierno ese dinero al 1% para que pudiera hacer frente a sus acreedores. ¡Uf! ¡Menudo panorama tenía ante sí! 

 En ese momento el locutor de la emisora conectó con la Puerta del Sol de Madrid,  y los pasajeros escucharon el murmullo de los cientos de miles de personas que se apiñaban en la plaza.  De pronto sonaron las doce campanadas. El reloj de a bordo señalaba las cero horas del día 1 de enero. El conductor  se persignó  musitando: «Señor, no empeores las cosas, al menos déjame como estoy». Luego puso el intermitente, quitó el freno de mano y el autocar se puso en marcha, accediendo despacio a la calzada.
En ese momento, el chófer detenido levantó el brazo y gritó:

                          —¡FELIZ VIAJE, 2012!

9 comentarios:

  1. Muy buena metáfora Juan.
    Me ha gustado mucho.

    Feliz 2012.

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  2. Juan lo he leído de un tirón esperando el final que me ha decepcionado. Creí que se iban de viaje al mas allà.
    Mejor que los salvaras, pero el relato cobraría mas impacto si el autocar se estrella y el cuento termina con buen viaje 2012. Es mi opinión.
    Un abrazo y feliz viaje 2012 esperemos no ir a peor

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  3. Gracias, Toro Salvaje, tú siempre tan amable. Feliz año nuevo.Un abrazo

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  4. Marían,¿que te ha decepcionado el final? A mí también: yo hubiera querido que se hubieran solucionado los problemas y la crisis, pero sólo han cambiado al conductor. En el autobús 2011 viajamos todos, y hemos soportado diversos problemas y peligros; pero aún no se ha producido el crak que todos tememos.El país no muere con el año y comenzamos una nueva andadura con esperanza. Gracias por opinar. Feliz año nuevo. Besos

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  5. Hola!!

    Perdòn solo vengo a decirte que dos de tus amigas, te dedicaron un lugarcito en el foro de 20minutos,,
    http://foros.20minutos.es/viewtopic.php?f=88&t=23773&p=678925#p678925
    Un abrazo de oso.
    Y feliz 2012!!!!!

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  6. ¡Joder Marian, déjanos al menos como estamos que tiempo habrá de caer al barranco si se acaba la carretera!
    Yo me conformaría con que condujera el autobús el conductor viejo que del nuevo no me fío ni un pelo. Fe, esperanza ya empiezan a sonar a rancio.

    Un abrazo Juan. Te lo has currao

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  7. Juan buena alegoría Feliz año 2012 que esté lleno de Caritativas Emociones.
    Gracias por su felicitación
    Que lo pases bien en la fiesta de fin de año!
    Saludos

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  8. Juan Risueño, tenemos que persignarnos como hace el chófer, y que Dios reparta suerte.Gracias por tu visita, amigo. Feliz año nuevo.Abrazos

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  9. Igualmente, Jose Ramón, que lo pases bien y que se cumplan tus sueños. Saludos.

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