jueves, diciembre 08, 2011

LA RUTINA DIARIA.


 Una frase popular francesa dice: «Les jours se succèdent les uns aux autres; mais ils ne ressemblent pas». Los días se suceden unos a otros; pero no se parecen.

Viene a cuento porque cada año, aun siendo tradicionales, las fiestas navideñas son distintas. Este año no hay alumbrado en las calles de El Puerto ni tampoco han puesto el Nacimiento en la plaza. Todo parece más triste y se huele la crisis por todas partes.
No es que a mí me gusten las fiestas navideñas, al contrario: ese obligado despilfarro de dinero en alimentos, ropas, regalos  y juguetes en apenas dos semanas, como si durante el resto del año no  se encontraran, me parece una estupidez. Y una  hipocresía, pues se regala esperando que se corresponda, y no porque se desee  regalar sino por el qué dirán si no se hace. Pero también se realizan muchos contratos de trabajo para estos días, y eso es excelente.

Estas fiestas las espero, no obstante, porque el sistema laboral está organizado de tal manera que en Navidad se conceden días de vacaciones en las empresas y colegios para que puedan reunirse las familias.  En casa esperamos esa fiesta para ver a nuestros hijos y nietos, y cuando esto no sucede, nos pone tristes.

Este año no tendremos en casa a mi hija ni a Carolina, mi nietecita, pues justamente ahora, después de sufrir varios meses de desempleo, han contratado a mi yerno y, lógicamente, el trabajo está primero. Mi hijo mayor con Eva y mi nieto, nunca han venido, y me extrañaría mucho que este año lo hicieran. En cambio, vendrán desde Orense mi hijo menor con su esposa Paula, y  otro hijo, soltero aún con sus 35 tacos, desde Badajoz. En Nochebuena invitaremos de nuevo a nuestros vecinos de enfrente, un joven militar y su hermana, para que no estén solos y entre todos nos demos calor y cariño.
Tampoco estará con nosotros este año Lucerito, nuestro querido perrito,  quién  nos acompañó durante 14  navidades, y a quien jamás podremos olvidar.


Pero no todo va a ser triste, la vida sigue, y ayer fui con mi esposa a dar una vuelta por el centro urbano por la tarde. Y sentí mucha alegría y emoción cuando, al acercarnos al escaparate  de Bollullos, una importante papelería, para ver qué cosas mostraban, vi mi novela entre otras de reciente edición.


Luego fuimos al Cafetín, junto a la plaza de Abastos, uno de los mejores sitios para desayunos y meriendas que existe en El Puerto, y merendamos chocolate con churros. No puedo evitar comparar los precios de unos lugares con otros. Por ejemplo: En Granada, en una plaza del centro, un platito con cinco trozos de porras (churros un poco más gruesos), un café con leche y una taza de chocolate: 9 euros. Ayer, en el centro de mi ciudad, dos platos de churros, la taza de chocolate y el café: 5´40 euros. Sí, está claro que Granada tiene la Alhambra; pero yo no me voy a comer la Alhambra, yo sólo me como los churros y el chocolate. La Alhambra sigue allí para el que quiera verla; no me la traje. Sin embargo, comer en un restaurante en El Puerto es caro,  más que en Córdoba, por ejemplo.



Y al salir del café  pasamos por  delante de una floristería y mi Carmen se encaprichó de unas flores para su mesa camilla,  y me hizo cargar con ellas: una flor de Pascua y un Ciclamen. ¡Y yo que quería ir al cine para ver algún estreno...! 
Y ésa es mi  vida cuando me alejo del ordenador: paseo, bares y compras. ¿A ustedes les pasa igual?

16 comentarios:

  1. No sé porque me ha conmovido tu post.
    Supongo que la parte de tus hijos y nietos, en fin... hoy tengo el día muy tonto.

    Cuando me alejo del ordenador es para trabajar y por desgracia en otro ordenador.
    Voy de ordenador en ordenador.
    Sólo me falta dormir dentro de uno.

    Saludos.

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  2. Muy entrañable esta entrada, Juan. Yo opino igual, ahora las navidades son demasiado consumistas, o era, porque con la crisis creo que van a serlo menos. Para mí lo importante, también es juntarse con al familia.

    Tu plan no me disgusta, en las cosas sencillas está la felicidad, me parece... Bueno, antes, cuando no estaba en el ordenador era más o menos como la tuya, aparte de que me iba muchos domingos por ahí, con la excusa de hacer fotos, a ver lugares nuevos y a comer, si podía en una de esas masías que cocinan casero y tan rico. Ahora, desde hace unos meses hago mucho "sofaling", jeje, y estoy viendo más tele de lo que me gustaría, pero en cuanto pueda vuelvo a lo mismo, claro.

    Me alegro mucho de lo de tu yerno.

    Un abrazo grande, amigo,

    Margarita

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  3. Hola Juan.
    Aburrirse o no depende de uno mismo, de no obsesionarse con una sola cosa, el ordenador por ejemplo ni ser otro trasto más de casa.
    Yo estoy más falto de tiempo que tú, por el trabajo, y procuro estar en el ordenador lo justo, a veces, sí, más de lo debido pero sin descuidar a la familia. Mi mujer cuida a su madre y casi todos los días, quiera o no, viene conmigo a la oficina, de 8 a 9,30 aprox., y a menudo nos paramos a tomarnos un par de cañas en un bar u otro que conocemos de buen tapeo. Agradece la salida porque en casa los días,, y haciendo lo mismo, se le hacen muy largos.
    Veo que vas siempre, como yo, cámara en ristre. Me alegra lo de tu novela, venda más o menos, lo importante es estar, y también lo de tu yerno, que hora, al menos por aquí salvo la aceituna, no está el trabajo para contratos nuevos.

    Un abrazo para ti y tu señora

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  4. Ja, ja, ja, me encantan estas entradas que haces en las que nos cuentas tu día a día, me permite conocerte un poquito más.
    ¡Caramba, sí que tienes desperdigada a la familia! No obstante alégrate, dos de tus hijos estarán y otro de ellos no, pero por un bien mayor.
    Enhorabuena por ver tu libro, yo me acuerdo de la emoción de setí cuando vi el mío en la Casa del Libro.
    En cuanto a mi vida si no estoy frente al teclado, pues muy rutinaria: niño, mujer y trabajo, aunque desgraciadamente no en ese orden muchas de las veces.
    Un abrazo, compañero.

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  5. Juan:
    Disfrutar la vida, el café de la mañana o el descafeinado que muchos toman por la tarde,la compañía de la esposa o los amigos, son los momentos que salvan nuestros días.
    Felicidades por ver tu libro entre los exhibidos en la librería que eso llena de placer siempre.
    Disfruta a los hijos que tendrás en casa a los otros ya podrán verles en otro momento.

    Hasta pronto Mario

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  6. Mi querido Juan: Tristeza a raudales que se palpa; la verdad por más que se empeñen, las Navidades provocan tristeza y con la que stá cayendo pues con más motivo. De todas formas, ojalá se rompa todo este mundo sinsentido que se está alimentando a costa de convencer que la felicidad se consigue con lo material. Yo abogo por una Navidad en solidadidad, y si me apuras sin compras ni regaloss. Unos días de Paz y alegría, en donde no cabe comprar nada y los niños se diviertan en los parques, con sus amigos en las calles o jugando a las canicas. O simplemnte aprendiendo a apreciar la compañía. En una Navidad donde se me felicite porque se me desea lo mejor y no porque es lo que toca decir esos días. Y si existen porque se crean puestos de trabajo....pues echemos imanginación al tema y no creamos que ayudamos. Este consumismo sin sentido me resulta tremendo.
    Eso sí, se meha roto el alma cuando he leído lo de Lucerito, aún se me caen las lágrimas, eso sí que me ha entrtistecido, porque como llevo tiempo sin entrar pues no sé que ha psado con vuestro perrito.
    Mil estrellas de cariño, amigo
    Sherezade

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  7. Toro Salvaje, Gracias por tu aportación. Te entiendo, amigo, pues si tu trabajo es con ordenadores, el conectarte en casa es una ampliación de jornada laboral en vez de un entretenimiento.
    Quizás por eso a mi hijo no le puedo preguntar nada sobre ordenadores cuando viene los fines de semana.
    Saludos.Buen fin de semana.

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  8. Gracias, Margarita. Eso que dices de salir los domingos a visitar mundo y hacer fotos y comer por ahí lo hacía yo cuando trabajaba; pero ahora la mayoría de las veces mi mujer no tiene ánimo para salir, y la situación de mi hija nos preocupaba. Ahora que mi yerno trabaja, irá todo mejor. Así lo espero.
    Un beso y que te mejores.

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  9. Pues sí, Juan Risueño:en cada casa se vive un mundo.El ordenador nos ocupa demasiado tiempo, es verdad. Yo lo que llevo siempre es el telefono móvil, y con él hago las fotos.Nunca cargo con la cámara.
    Ver mi novela en el escaparate me sorprendió,pues las dos ediciones se habían agotado hace más de un año y se imprimían bajo encargo.Eso prueba que el editor es un pirata y sigue lucrándose a mi costa sin pagarme derechos.Pero en fin, de todas formas yo no tenía interés económico alguno,y el motivo de escribir la novela fue sacar a la luz una historia terrible, ocultada por los caciques del pueblo,esperando que la lean muchas personas para que no se repita; por ello acordé su publicacion en 24 symbols.com, formato ebup, para que se lea gratis en Ipad, Tablets u ordenadores. Un abrazo.

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  10. ¡Hola, Jesús! Pues ´si, a través de nustras entradas nos vamos conociendo a la espera de hacerlo en persona, cosa que espero sea posible el año que viene, pues quiero ir a Barcelona.
    Como le digo a Juan Risueño, me alegré mucho de ver mi novela, pero esta viaja por su cuenta y sólo recibo derechos de autor por parte de CEDRO.Ni un céntimo del editor, Xavier de Tussalle y su tinglado de Mandala Lapicero, que hace dos años me dijo que la edición se había agotado y sigue vendiendo sin autorización. Tenlo en cuenta a la hora de elegir editorial para tu libro. Un abrazo, amigo. Besitos a tu bebé.

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  11. Hola Mario, gracias por tu fidelidad como seguidor: ¡ya hace 6 años que nos conocemos!
    Efectivamente, cosas sencillas como las que mencionas son las que nos hacen felices.
    Hombre, me hubiera gustado tener a toda la familia en torno a la mesa en Nocehbuena; pero como bien dices, debo contentarme con los que vienen y dejar al resto para otra ocasión. Un abrazo

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  12. Querida Sherezade, lo que dices me recuerda a las navidades de mi infancia. Entonces no se hacían regalos ni se gastaba tanto dinero: mi madre ponía un caldero de aceite en el fuego y hacía buñuelos y pestiños, y toda la familia y los vecinos se los comían en la puerta de calle mientras cantaban villancicos y tocaban panderetas o rascaban cucharas sobre el casco rugoso de las botellas de anis. Unos pasaban la botella de coñac o de anís, y otros repartían polvorones.Luego bailaban las parejas. Y así pasábamos la noche.
    Mi perro lo tuvimos que sacrificar el día 7 de enero. Fue un momento terrible el de soportar su mirada mientras el veterinario le inyectaba. Parecía que sabía lo que le estaba haciendo.Cada vez que lo pienso...
    Un beso

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  13. Pues más o menos Juan. Un día mejor otro peor. Uno que se sale y otros en que no nos movemos de casa. Ayer con las amigas de fiesta y hoy a planchar y a trabajar en casa:)

    En fin, la rutina y, que no falte

    Abrazos

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  14. Yo siempre he pensado que la Navidad es una época cruel porque hurga en la herida para recordarte lo que no tienes: si te falta alguien, si no tienes dinero para el regalo estupendo, si no tienes ánimo o humor para el "felices fiestas" obligado del vecino, todo se vuelve en contra en estas fiestas. Pero hay que ser optimistas. Piensa que si no fuera por la fecha que es, igual no verías estos días a tus hijos los que vienen y saca lo positivo. Simplemente, saber que a tu hija le hubiera gustado estar ahí aunque no puede, ya tiene que darte un subidón. Son las circunstancias y no las ganas las que faltan. Hay mucha gente con el hijo en la puerta de al lado que probablemente no se hablen. Eso sí es para estar triste.
    Además ¿puede haber algo más delicioso que te de ganas de vivir que esos churritos y ese paseo con tu Carmela?
    De todo corazón, Juan, que tengas una feliz navidad.

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  15. Tienes razón, Trini, unos días mejor que otros. Y que podamos contarlos. Un abrazo.

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  16. Es eso lo que digo yo, Mamen: lo bueno de estas fiestas es la posibilidad del encuentro con la familia.
    Pues sí, querida amiga, hay algo más que los churritos:el pescaíto frito y el buen vinito con mi Carmela y los amig@s.
    Un beso, guapa, y feliz Navidad también para ti y los tuyos.

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