sábado, junio 30, 2012

LA TORRE DEL AGUA DE JEREZ DE LA FRONTERA


    Ayer me dejaron plantado en Jerez al pie de la Torre del Agua y mientras esperaba, en vano, que abriesen la puerta de la planta baja,  actual sede de la Asociación Fotográfica  San Dionisio, me embargó la nostalgia de mis años jóvenes.
 Efectivamente, el lugar de mi nacimiento está relacionado con esta torre: nací  en una casa ubicada junto al río Majaceite, a dos kilómetros del manantial de Tempul, y fui bautizado en la Ermita del Mimbral. En la actualidad,  casa y ermita están  bajo las aguas del  embalse de Guadalcacín.

 
1968. Mi novia, Carmen, bebiendo agua en el manantial
 
 
 Piscina de la Venta del Tempul, abastecida con el agua del manantial
 Venta de Tempul y Casa de Aguas

Pocos gaditanos saben que el agua que beben fue llevada  a Cádiz por los romanos, quienes diseñaron un acueducto para llevarles  el precioso líquido desde el manantial de Tempul.
Para ello  atravesaron las rocas por medio de túneles, salvaron los desniveles del terreno con canales, puentes, acueductos  y arcadas,  cuyos restos aún pueden verse por algunos lugares de la sierra gaditana.
 Abajo, restos arqueológicos del acueducto romano que llevaba el agua a Cádiz.
 
 

En Cádiz, junto a las Puertas de Tierra,  aún se conservan los enormes depósitos construidos por los romanos para almacenar el agua que llegaba para abastecer a la ciudad   desde Tempul, a 60 kilómetros de distancia .Y toda aquella obra de ingeniería civil se hizo gracias al bolsillo generoso de Lucio Cornelio Balbo, un joven general romano que, además de sobrino del cónsul, fue uno de los personajes más ricos de su época.
 Siendo Jerez  frontera cristiana con el reino moro de Granada, de ahí el nombre Jerez de la Frontera, el manantial estaba protegido por un destacamento militar para impedir que los árabes la envenenasen o desviasen el caudal.
Posteriormente, se intentó rehabilitar el acueducto en diferentes ocasiones con el fin de aprovechar la solidez y la perfección con que lo construyeron los romanos. El rey Felipe II encargó un estudio a Fray Ambrosio Mariano, carmelita descalzo e instruido presumiblemente en materias hidráulicas, para que analizara los restos del acueducto, sin embargo, el informe acabaría siendo relegado. Más tarde, en el siglo XVIII, el Conde O'Reilly, gobernador militar de Cádiz, encargó un  proyecto de rehabilitación que acabó también en el olvido.
Casi cien años más tarde cuando, debido al crecimiento de la población de Jerez y la consiguiente escasez de agua, se encargó a don Ángel Mayo —ingeniero apreciado por su  sabiduría y tesón—,  estudiar el aprovechamiento de las aguas de los ríos Guadalete y Majaceite, del manantial de Tempul  y de cualquier otro  situado en las cuencas de esos ríos. El proyecto más valorado se refería al manantial de Tempul  porque al hallarse en un lugar más alto que la ciudad sus aguas llegaban a ésta por gravedad, sin necesidad de bombeo. El agua era buena y con una temperatura constante que la hacía fresca en verano y agradable en invierno.
 Las obras se empezaron en mayo de 1864. Para ejecutarlas hubo que dividirlas en trece partes, con un trayecto total de 46 kilómetros de longitud. El acueducto arrancaba de la casa de toma y salía en zanja camino de Jerez, atravesando viñedos. Penetró en  la ciudad bajo el viaducto del ferrocarril y la atravesó, llegando a la zona Oeste, hasta subir a la ermita del Calvario en las viñas de Picadueña, donde se construyeron los depósitos.
  
 
 Arriba: sitio exacto en que nace el manantial; abajo: compuertas donde se inicia el acueducto que conduce el agua a Jerez.
 Las compuertas de Tempul se abrieron por primera vez el día 22 de junio de 1869 a las cinco en punto de la tarde, y tardaron 17 horas en recorrer los 46 kilómetros que separan el manantial de la ciudad. Ese día fue fiesta en Jerez.
Desde los depósitos de la colina de Picadueñas, el agua iba a la  Torre del Agua, desde donde se distribuía a la población. Al principio se racionaba el agua a razón de 4 litros por persona, cuando Jerez contaba ya con un censo importante y una industria vinatera conocida en todo el mundo que atraía a diariamente a numerosos hombres de negocios. La  escasez de agua potable era un obstáculo para  el crecimiento que experimentaba la ciudad,  que necesitaba como mínimo  ciento cincuenta litros de media por habitante y día. El suministro de agua potable resultaba demasiado costoso para el Ayuntamiento y éste privatizó el agua, dando origen a la Sociedad de Aguas de Jerez, que aún permanece en activo

9 comentarios:

  1. Anda que no debía estar fría el agua de la piscina...

    Saludos.

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  2. Juan:

    Interesante historia
    y bellas fotos.

    Feliz fin de semana Mario

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  3. Hola Juan
    No sé aun muy bien quién eres, pero con estas historias y fotos y vivencias de antaños me parece que eres profesor de historia, de geografía, ingeniero, topógrafo, fotógrafo, escritor.....y cuántas otras cosas serás....
    Me imagino la Carmen debe ser una donna de hierro para tanto aguante....

    Broma aparte,
    un beso casto de sábado (claro el Vaticano no se entera...)
    Buen domingo

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  4. Buenas fotografías, interesante historia. Ha sido muy agradable llegar a este rincón y degustarla.
    Un saludo.
    Ramón

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  5. Toro Salvaje, el agua te cortaba la respiración al principio, y salíamos con la picha pequeña y dura como un garbanzo, los pies arrugados y todo el cuerpo temblando. Pero a todo se acostumbra uno.
    Feliz domingo, amigo. Saludos

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  6. Hola, Mario. Muchas gracias, me alegro de que te gusten. Un abrazo

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  7. Hola, Genessis.
    ¡Mira quién habla! Si no sé nada de ti, ni tu nombre ni profesión ni ná de ná. Lo único que sé es que escribes divino.
    Todo lo que crees que soy es lo que me hubiera gustado ser.Pero los dioses reparten los dones a su conveniencia, no a la mía.Sólo soy un empleado jubilado con mucho tiempo libre.¿Un beso tuyo de sábado? ¡No me importaría que se enterase la curia en el Vaticano ni el Dalai Lama en el Tibet!
    Besos para ti.

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  8. ¡Hola, ANRAFERA! Gracias por tu visita.Me alegra que hayas encontrado interesante mi blog, y espero que vuelvas.
    Un cordial saludo.

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  9. muy interesante la exposicion.

    Me podrias decir donde esta el lugar de la foto en la cual se ve un arbol junto al conducto enterrado.

    Es para darme un paseo por allí algún día.

    saludos

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