sábado, noviembre 17, 2012

LAS MIGAS


Hoy voy a compartir una receta popular en Andalucía durante los llamados «Años del hambre», plato único en los hogares de los jornaleros de la Sierra de Cádiz, que al paso que vamos no tardará en volver a ponerse de moda. Actualmente se sirve en muchos restaurantes, pero añadiendo productos de los que carecíamos en los años 40: jamón, chorizo, panceta...  La receta original, la explico en mi novela.

Fragmento de mi novela  La pista del Lobo, página 128:




 «Estábamos sentados alrededor de la mesa camilla, cenando. Mi madre nos había preparado unas migas, el plato único en las casa de los jornaleros pobres. Se trataba de una receta sencilla y barata: en una sartén grande se vertía un vaso de aceite y se freían dos tomates con tres o cuatro ajos picados. Cuando el tomate estaba frito  se llenaba la sartén con migas de pan, se removía todo y se añadía el agua y la sal; luego se dejaba hervir hasta que se consumiera el agua totalmente. Resultaba así una masa  de miga de pan caliente, como si fuera puré, con sabor a ajo. Como no había segundo plato, solíamos rebañar la sartén con pan. Precisamente estábamos haciendo eso cuando oímos  en el porche el ruido de cascos de caballos. Nos quedamos callados, esperando. Poco después llamaron a la puerta».

Ayer mi mujer hubo de ausentarse durante toda la mañana y decidí hacer la comida. Quise sorprenderla preparándole unas migas a la antigua usanza, tal como las  hacía mi madre  pero añadiendo un poco de chorizo para que no me protestara. ¡Le encantó, se chupaba los dedos y me ha pedido que la haga de vez en cuando en los fríos días del invierno!
Ingredientes para dos personas:

Dos tomates

Medio pimiento verde, medio pimiento rojo.

Media cebolla

Una cabeza gruesa  de ajos

Aceite, sal

Un trozo de chorizo ahumado (50 a 100 gramos)

Media barra de pan duro ( 200gramos)


Se quita la piel del tomate y se corta en pequeños trozos, y se  pican los ajos, la cebolla y se corta el chorizo en trocitos pequeños.

Se pone una sartén grande y honda en el fuego. Se echa medio vaso de aceite.

Se  añaden los ajos , la cebolla, el pimiento y el chorizo y se hace un refrito.

Antes de que el ajo se pase y se ponga negro, añadir el tomate y un poco de sal (muy poca, ya que el pan y el chorizo contienen sal). Con un tenedor ir aplastando el tomate para que se triture, y removerlo todo

Dejar al fuego unos cinco minutos removiéndolo todo de vez en cuando.

Añadir el pan cortado en rodajas o desmenuzado. Remover todo y con la espumadera o el tenedor ir  cortando y desmenuzando el pan hasta formar una masa.



Echar una taza y media  de agua y dejar hervir hasta que se consuma. Dejar reposar un cuarto de hora y luego servir.

17 comentarios:

  1. Juan:
    Tu siempre con recetas que despiertan el apetito y que no van con la dieta que vedo guardar peso como 15 kilos arriba de lo que debiera.

    Un gusto leerte Mario

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  2. Estas migas, no las conocía, tienen que estar buenas, en mi pueblo, solo llevan torreznos y una cabeza de ajos,luego se acompañan de pimientos fritos (pajarillos de huerta)rabanos aceitunas y un sin fin de cosas, como melón, chorizo, sardinas etc.
    Un abrazo a los dos

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  3. ¡Qué buen libro el tuyo!
    "La pista del lobo" es uno de los mejores leídos últimamente.
    Las migas tienen una pinta...que voy a copiar la receta ahora mismo.
    Yo hago las de ajos y pan con algo de chorizo, las que se hacen en la serranía de Ronda.

    Besos y buen fin de semana de cumbre.

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  4. La he fastidiado viniendo... ahora tengo mucha hambre.

    Saludos.

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  5. Escribes hermoso y me has dado tambien jambre

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  6. Esta receta me hizó recordar a mi madre. Ella también lo hacía. Me acuerdo que lo hacía cuando sobraba embutidos del cocido. Pero ella lo hacía más seco, las migas quedaban tostadas. Es también una comida tradicional, antes era una comida para los que menos tenían. Ahora estamos volviendo a lo mismo.. En nuestro Alentejo se utiliza mucho el pan en la gastronomia. El pan es muy bueno, fuerte, no empapa. Antes era donde se producía mucho trigo, campos a perder de vista. Era la riqueza de esta provincia, el trigo y el corcho.

    Voy a llevar tu receta para mi blog de culinaria.

    Besitos a los dos, buen fin de semana.

    Flor

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  7. La humanidad en algunos casos busca igualarnos. Veo que los pueblos en época de carestía tenían sus platos de sobrevivencia.
    Con esta receta no se baja de peso Juan. Me gustó mucho, cuando vaya a mi casa le diré a mi madre que pruebe hacerlo.

    Un abrazo de fin de semana.

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  8. ¡Qué rico, Juan! Y qué hambre me está entrando a estas horas, todavía no he cenado. Te han quedado de lujo, según veo en la foto. Tienes razón, ahora con el frío nos vendría muy bien comerla algunos días, y además sencillita y barata.

    Sabes una cosa, yo no las había probado nunca, hasta que fui hace tres años a Jaca, y en uno de esos pueblitos se anunciaban en varios restaurante a bombo y platillo, así que me decidí a probarlas y me encantaron. En mi casa no se hacían, porque a mi madre no le gustaban nada.

    Un beso,

    Margarita

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  9. ¡Ja,ja,ja! Mario, estamos los dos igual, con kilos demás. Un abrazo, amigo

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  10. Anna, las migas son muy conocidas pero en cada sitio las hacen de diferente manera. Estas también te gustarán. Ya me dirás. Un beso

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  11. querida amiga María, me emocionas con tus halagos. Las migas de Ronda serán como las hacía mi madre, sólo con ajo, pan y algo de tomate. Espero probarlas algún día, ùes seguro que volveré a visitar Ronda. Un beso, guapa.

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  12. ¡Ja,ja,ja! Toro Slavaje, pues ya sabes, ponte el delantal y a prepara unas migas. Saludos

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  13. Hola, anónima, gracias por tu visita y tus amables palabras. ¿Eres la hermosa mujer del coche descapotable? Espero que vuelvas. Un beso.

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  14. Flor, tus migas deben ser parecidas a las que probé en Extremadura. Eran secas y con trozitos de panceta y jamón fritos.
    El Pan es bueno, no lo dudes, si no, fíjate en mí, ja,ja,ja
    Me aelgro de que conozcas estas recetas por tu madre. Un beso

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  15. ¡Hola, Margarita! A tu madre le pasa como a todos los ancianos que hubieron de comer tantas migas porque no disponían de otra cosa, que las aborrecieron para siempre. Mis padres y mis hermanos mayores no las querían ni mentar.
    No sabía que en el Pirineo también las hicieran, una grata sorpresa.
    La verdad es que yo disfruto mucho haciéndolas y ya es seguro que una vez a la semana la comeremos en casa. Un beso, guapa-

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  16. ¡Hola, genessis! Tienes razón. no creo que con esta receta se baje de peso, ¡ja,ja,ja!, precisamente la comíamos en los años 40 para mantenernos y no morir de hambre.
    Genessis, he terminado de leer un libro ambientado en Argentina, es precioso: " A la sombra del ombú" Ahora os conozco un poco más. Un beso

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