sábado, septiembre 14, 2013

BUSCANDO LA FELICIDAD

Foto de internet

"CAMINANTE, NO HAY CAMINO. SE HACE CAMINO AL ANDAR"

Era ya viejo y su rostro mostraba los arañazos que había sufrido a lo largo del camino. Cansado de buscar inútilmente la felicidad, regresaba a su pueblo para acabar sus días en paz
  
Ha caminado mucho por la senda escarpada de la vida en busca de experiencias que lo sacaran de la rutina.
Su lema siempre había sido "Vivir, que no existir", y en consecuencia con ese principio un día, ya muy lejano, preparó su maleta, sacó del banco sus ahorros, se montó en un autobús y se fue a vivir su vida lejos de aquel pueblecito en el que todos le conocían y le observaban especulando cuales serían sus siguientes pasos.
 Y ahora, cual hijo pródigo, retornaba al calor del hogar con la lección bien aprendida.
Sentado en una roca cubierta de musgo, admiraba desde la ladera de una colina  el horizonte color escarlata que  arropaba al sol hundiéndose tras las montañas, proyectando sus últimos rayos sobre el pueblo cuyo campanario destacaba sobre el conjunto de casas, cuyas aristas  parecían ascuas encendidas.
¡Tanto deambular de un lado a otro para volver al punto de partida!

Ha aprendido a diferenciar a los amigos verdaderos de los que dan palmaditas tomando una copa cuando te necesitan y dan la espalda cuando los vientos te son desfavorables.

Ha aprendido que la gente invita a quienes pueden corresponder y se aparta de quienes no alcanzan el mismo nivel.

Ha sentido la diferencia entre amar y fornicar, entre ternura y fogosidad. Ha aprendido que es más fácil mantener la boca abierta que el brazo alzado y que cuando éste cae al llegar al limite de sus fuerzas el amor lo arropa con su manto de ternura, mientras que la voracidad de una pasión insatisfecha conduce al reproche y al abandono.

Ha aprendido que en todas partes sucede lo mismo: las personas luchan  por destacar de las masas acumulando bienes y riquezas materiales sin dudar en aplastar a cuantos seres fueren necesarios para conseguirlo.

Ha aprendido que la mayoría de la gente te valora por lo que tienes y no por quien eres, y  eso  convierte el caminar por el sendero de la vida en una dolorosa competición por alcanzar un puesto relevante entre sus semejantes, privándose a veces de satisfacer las necesidades básicas familiares para cubrir las apariencias.

Ha aprendido que es más sabroso un trozo de pan rodeado de los tuyos en la intimidad del hogar que un menú a la carta en la frialdad y soledad de un famoso  restaurante.

Ha aprendido que  todo lo que había buscado caminando por el mundo durante años, lo ha tenido siempre ante sus ojos sin percibirlo en el apartamento de 80 metros cuadrados en el que vive su paciente y amorosa compañera.


El caminante se levantó de la roca y se dirigió hacia el pueblo.¡Ojalá no fuera demasiado tarde para hallar la felicidad!


6 comentarios:

  1. Aprender en muchos casos nos lleva toda una vida.
    Pero nunca es tarde cuando comprendemos que los amigos los llevamos en la mano, que no hay distancias y, que aquello que hemos buscado, siempre se encontró dentro de nosotros mismos.
    Nunca es tarde.
    Un beso.

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  2. Hay personas que huyen de su propia felicidad...en el mundo no existen paraísos...el único sentido verdadero de la vida es sentirse a gusto donde estés y con quién estés. Yo apenas he viajado y no me siento mal por ello, ya que en otro lugar seguiré siendo el mismo, y todos los lugares al fin y al cabo son lo mismo. Un abrazo, Juan

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  3. Al final conquistó la sabiduría.

    Hace tiempo que comprendía que la felicidad vive en las cosas sencillas.

    Saludos.

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  4. Pasando por aquí a visitar tu blog, me quedo leyendo y mirando las imágenes que compartes con nosotros.

    Te invito a visitar mi blog Banco de Imágenes Gratis en el que podrás encontrar muchas fotos gratis para ver, disfrutar y compartir.
    Saludos en la distancia.

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  5. La vida nos enseña con tropiezos, y de nosotros depende aprender la lección o quedarnos sin aprobar la materia.

    un gusto leerte Mario

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  6. Quizá la felicidad sea seguir aprendiendo, querido Juan...

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