miércoles, octubre 01, 2014

LA EXCURSIÓN.


 Tras cuatro horas de viaje, el autocar nos dejó en la puerta de un restaurante.
Después de comer salimos a dar una vuelta. Hacía una tarde espléndida, y el grupito de amigos recorríamos las calles del pueblo contando chistes y riéndonos.
 Había una chica que atraía mi mirada desde que subió al autocar. Se llamaba Isabel. La conocía de vista desde hacía casi un año, pero nunca habíamos hablado.
Yo me sentía muy feliz de estar allí, caminaba embobado detrás de ella, a unos pasos, recreándome en su figura. Ella de vez en cuando se volvía a mirarme y sonreía, sabía lo que yo sentía y eso la hacía feliz.


 Llegados a una plazoleta muy bonita alguien sugirió de hacernos fotos y todos posamos, alisándonos los cabellos y ropas y sacando nuestra mejor sonrisa. La foto salió perfecta y eso animó al fotógrafo a hacernos otras, esta vez por parejas. Ella fijó en mí sus ojos color miel y me puse a su lado pasando mi brazo sobre su hombro y dejando mi mano sobre su brazo, de piel cálida y suave. Apreté un poco con la palma de mi mano sus carnes y la atraje un poco hacia mí; sentí el calor de su cuerpo y el olor natural de su cabello y cara. Ella  me miró complacida. Yo me sentía ligero como una pluma, mi alma volaba por las nubes en una carroza arrastrada por seis caballos blancos y alados, mientras sentía en  mi pecho el martilleo de mi corazón locamente enamorado.

No pronunciamos palabras, los ojos hablaban por nosotros. Continuamos el paseo, ya juntos, en silencio, observando al anochecer las siluetas de los edificios y monumentos recortados en un cielo color fuego. Yo era tan feliz...
Ahora, mirando hacia atrás y analizando lo que la vida me ha deparado, sé que ese día permanecerá para siempre en mi memoria como el más romántico, el mejor de mi vida. A ella le deseo desde la distancia que disfrute de la vida en permanente estado de felicidad, que se cumplan sus sueños y  que Dios la bendiga y la proteja siempre.


2 comentarios:

  1. Anónimo1:27 p. m.

    Los recuerdos bonitos son un balsamo para el alma,
    muy bonito Juan,besos.
    Larisa

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  2. Así es Larisa, son lo único que nos queda. Los malos, mejor olvidarlos. Gracias por pasar. Un beso

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