lunes, octubre 05, 2015

JULIETA


foto bajada de la RED


Julieta tenía diez años. Era muy bonita, alegre y traviesa. Sus padres la adoraban. Toda la familia estaba prendada de ella.
Era hija única, por lo que todos ellos la mimaban y cuidaban mucho de ella. Discretamente se informaban sobre sus amiguit@s: quiénes eran sus padres, de qué vivían, qué nivel cultural y económico ocupaban en la sociedad... La protegían demasiado.
Su madre la llevaba cada día  en un lujoso coche al colegio y al bajarse la acompañaba cogida de la mano hasta el aula y se la entregaba prácticamente en mano a su maestro. A ella, estas cosas la humillaban.
 Julieta preferiría venir en el en bus que recogía en  la urbanización y en diversos puntos de  la ciudad a sus compañeros y venir cantando y charlando con ellos. Al finalizar las clases, se repetía la historia: sus compañer@s salían corriendo y  subían al autobús empujándose y gastándose bromas. En cambio a ella el maestro la retenía hasta que su madre venía a recogerla.
Siempre estaba sola, no tenía amigos, y cada día se mostraba más apagada, más introvertida.
Hasta que un día, cuando recogía sus libros y cuadernos para irse de la escuela, un chico  dejó  una pequeña nota en su mesa:
" Me gustas mucho. ¿Quieres ser mi novia?"
Juileta se quedó pasmada, miró alrededor para saber quién era el autor del escrito pero ya no había nadie, estaba sola.
Estuvo toda la tarde leyendo y releyendo el papelito con el dichoso mensaje. ¿Quién había sido?, ¿quién sentía admiración por ella? No pegó ojo aquella noche.
Al día siguiente se pasó las horas mirando a uno y a otro intentando averiguar quién era su admirador. Algunos se la quedaban mirando descaradamente como diciendo "¿Y a ti qué te pasa hoy?
 Había uno, Carlitos, que no pudo aguantar su mirada y bajó los ojos todo ruborizado. "Has sido tú, pecoso", se dijo mentalmente. Y de pronto sonrió, feliz de haberle descubierto. Carlitos, al ver que ella  le miraba esbozó en su rostro una tímida sonrisa. Juileta sacó la nota, la desplegó y la leyó otra vez. Carlitos la observaba con ojos brillantes por la ansiedad, y saltó de su asiento cuando ella volviendo a mirarle dijo que sí con un leve movimiento de cabeza. A partir de entonces las notas se sucedían a diario, notas que ella respondía por la noche en su habitación.
Así pudo conocer todo sobre aquel personajillo pelirrojo y con gafas que vivía escondido en un pantalón vaquero azul, un polito de color rojo y unos tenis blancos bastante usados: le gustaban las mascotas, tenía una rana y una tortuga en un acuario; adoraba la Naturaleza y las excursiones a parques protegidos donde podía ver bosques y ríos con cascadas, aves y animales libres... Tenía un perro pequeño, un foxterrier, que sacaba a dar un paseo todas las tardes al regresar del colegio...
 Para Julieta todo eso le sonaba raro; además de ayuda para hacer sus tareas, ella recibía clases particulares de música y dibujo en casa. Nació una gran amistad entre ellos, sus notas se convirtieron en extensas cartas, donde el "Hasta mañana" de la despedida se tornó en "Te quiero"  "Un beso" .

Un sábado por la mañana Julieta no bajó a desayunar, su madre subió a buscarla a su habitación pensando que estuvo hasta muy tarde haciendo las tareas y ahora se había quedado dormida. Pero la habitación estaba vacía, la cama hecha y la ventana abierta. ¡Ni rastro de Julieta!
Tras la llamada asustada de la madre, dos coches de la policía acudieron a la casa a informarse y tomar medidas.
La puerta no había sido forzada, no había huellas de lucha ni de pasos distintos a los de Julieta. ¿La habían secuestrado entrando por la ventana?  Julieta pertenecía a una familia acomodada y podía ser que la secuestraran para pedir un  rescate.
Seis horas después la policía difundía su foto y datos personales en la televisión local y las redes sociales con un número de teléfono para que quienquiera que la viese llamara enseguida.
Fue así que el padre de  Carlitos se enteró del asunto y se asustó: Al igual que otras veces, su hijo le había pedido permiso para pasar un fin de semana en El Tiro al Pichón con unos amigos, para realizar unas pruebas de supervivencia. ¿Estaría bien el chico o estaba en peligro?
Rápidamente se montó en su viejo Clío y  fue a buscarlo con su Oliver, su mascota peluda.
 El perro , nada más bajarse del coche salió corriendo por una senda guiándose por su olfato y de pronto comenzó a ladrar.

                  Cuando el padre de Carlitos llegó se quedó boquiabierto al ver a su hijo en una especie de             cabaña hecha con palos y  ramas abrazado a Julieta, la niña que todo el mundo buscaba.

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