martes, noviembre 17, 2015

VUELTA A CLASE


Después de faltar a clase algunas semanas me he reincorporado al curso llevando la tarea impuesta por el profesor, Juan Rincón.
Ésta consistía en desarrollar un relato a partir de una frase que él escribía en la pizarra:
"El traqueteo del tren hizo que acabara rindiéndome al sueño".



Unos veinte relatos se han leído hoy en el aula, algunos me han impresionado mucho por su calidad descriptiva y el sorprendente final.
A destacar uno que ocupaba dos caras de un folio narrando el maravilloso sueño de un hombre que viaja en un viejo tren y lo despierta un brusco frenazo y chirriar de ruedas. De pronto se abren las puertas del vagón y, medio cegado por la intensa claridad después de varios día de viajar en la oscuridad del vagón, ve el letrero del campo de exterminio: 
Auschwitzchs " El trabajo os hará libres".



El mío era más humilde y mucho más cortito:

                                      EL VIAJE

El traqueteo del tren hizo que acabara rindiéndome al sueño. Había sido una dura jornada y yo estaba agotado.
Cuando me desperté, ya estaba llegando a Sevilla. Había dormido durante media hora.

En frente de mí había entonces una pareja sentada. Él parecía incómodo, inseguro, y no cesaba de mirar la puerta del pasillo. En el lado opuesto del vagón, el revisor pedía los billetes. Su tez de ébano con profundas líneas marcadas atrajo enseguida mi mirada. Parecía imposible que un hombre tan fuerte y alto tuviese miedo, pero se le notaba en sus ojos y sus gestos nerviosos.

Ella, una chica de no más de 20 años, disimulaba su angustia con los ojos verdes clavados en una revista, consciente de que yo la observaba. Su rostro enmarcado en una melenita rubia me sonaba, era guapa, aunque un poco obesa; creo que la había visto antes. Ella pareció darse cuenta, me miró a los ojos y se agarró del brazo del negro.

Entonces lo vi claro: en el Diario de Cádiz había visto una foto de ella. La daban por desaparecida y solicitaban ayuda para encontrarla. Un número de teléfono acompañaba el mensaje.
El revisor se acercaba a nosotros.

— Mucha suerte — les dije

De pronto ambos se levantaron y pasaron al vagón siguiente.

FIN

Creo que el profe me ha aprobado con un 5 pelado y mondado.







4 comentarios:

  1. Lo importante es atreverse a escribir.....
    Se hace camino al andar.....
    Abrazos caro Juan.

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    1. Muchas gracias, amiga genessis. Es verdad, se hace camino al andar. Antes de Navidad saldrá mi tercer libro, una novela de serie negra. Un beso, preciosa

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  2. buen relato Juan
    siempre es necesario cumplir con la tarea y con esto sales adelante para con los compañeros.

    Hasta pronto mario

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  3. Es cierto, amigo: por respeto a mis compañeros y al profesor, que cumple con su trabajo, debo llevar mis tareas lo mejor posible. Un abrazo

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