domingo, marzo 20, 2016

LA EDAD DE LA INOCENCIA




foto de internet

Lloraba un niño con desconsuelo cuando acabaron sus vacaciones. Mas no era porque  regresaba a la escuela, sino porque dejaba a una nueva amiga que había conocido en la playa.
Sus padres le animaban diciendo que la vería al año siguiente cuando alquilaran de nuevo aquella casa, pero él intuía que nunca más volvería a encontrarla.
¿Por qué los padres eran tan crueles?, ¿por qué  de su amiga lo separaba? se preguntaba.
¡Cuánto la quería! ¡Más que a su propia hermana!
 Gustaba de cogerle de la mano y los dos juntos caminar hacia el agua. Admiraba su melenita rubia enmarcando su bonita cara. Jugaban a enterrarse en la arena, a hacer castillos y a las damas. Y por la noche ambos escribían cartas para intercambiárselas a la siguiente mañana.
 Ella decía que  le gustaba el cine, leer cuentos y soñar con hadas: ¡quería ser Maestra!
 A él le gustaba el fútbol. De hecho, quería ser futbolista de mayor, para comprarle a sus padres un barco velero y una bonita casa. También le compraría otra a ella para tenerla cerca y que lo viera cuando entrenaba.
 Un día el chico se aprovechó de que ella estaba distraía y le estampó un beso en la mejilla. Ella le miró perpleja, luego sonrió y le devolvió el beso.
Desde entonces él le pasaba el brazo sobre los hombros y ambos caminaban por la playa.
Un amor inocente, como inocentes eran sus palabras. Un amor que nunca se olvida, aunque por sendas distintas sus vidas caminaran.
 Han pasado los años y nunca han vuelto a estar juntos, solo se escribían cartas cada día al principio; luego más espaciadas, hasta que se perdieron las ganas.
 Ella nunca llegó a ser Maestra, dejó de estudiar y se convirtió en mamá. Ama a su marido y vive para sus hijos. Él tampoco llegó muy lejos en el fútbol: una torcedura de tobillo mal sanada dio al traste con sus ilusiones, y acabó trabajando en una fábrica.

Pero a veces, en la largas noches de insomnio a causa de los problemas, sus pensamientos vuelan, y ambos se encuentran en alguna parte del cosmos. Y se besan. Y en el beso ponen todo el calor y el cariño que en la vida echan en falta.

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