domingo, septiembre 04, 2016

LOS "DEMÓCRATAS"



Una vez más me invade el desánimo, la sensación de ser utilizado cuando puedo ser útil y desechado una vez me creen innecesario.

Tendré que luchar contra esto indefinidamente, aprender las lecciones que da la Universidad de la Vida gratuitamente, sin necesidad de pagar matrícula ni comprar libros. Sólo dejar fluir y pensar antes de actuar. Permanecer inmune a las frases hermosamente construidas que dicen lo contrario de lo que la experiencia enseña. Como esta:

" Qué fortuna posee aquel que puede juntarse con otros que tienen ideas diferentes y aún así los respeta como personas y los abraza como hermano"

Es falso, sólo es eso, una frase hermosa.

En la vida real no sucede así, una simple divergencia en un asunto puede echar por tierra una amistad de años.

Hace como cuatros meses el tema de conversación en España era el de acoger a los refugiados y las redes sociales se llenaron de escritos en pro y en contra.

Mis amigos poetas escribieron centenares de poemas solidarios con los que huían de la guerra y demandaban, exigían, que se les diera asilo, casa y trabajo. Una opinión respetable.

Yo publiqué un artículo expresando que se debían atender primero a los compatriotas que pierden su trabajo y son desahuciados, sabiendo que miles de ellos viven en las calles con sus familias y otros cientos de miles, como mi propia hija, están a la espera de que ejecuten el desahucio. Otra opinión tan respetable como la anterior. Dije también que la solución estaba en parar la guerra, que es la que causa la huida masiva de las familias que habitan esos lugares.

La respuesta surgió de quien menos me esperaba, un profesor de instituto, amigo y poeta, de izquierdas como yo, soporte del 15 M, como yo, con quien he compartido mesa y recitales dos o tres veces al año desde 2011:

"Juan, repites el discurso de Francisco Marhuenda, director del periódico La Razón y tertuliano de la Sexta. Me has decepcionado y te borro de mis amistades". 


La última vez que coincidimos en un acto cultural, ni me saludó.

Me pregunto cómo sería un gobierno compuesto por personas que abogan por la Democracia y no se pierden una manifestación en defensa de cualquier derecho pisoteado, que escriben en redes sociales y en revistas en favor de la Justicia y los Derechos Humanos y que se comportan así al menor signo de discrepancia de un compañero.

 En cuanto al tema de los refugiados, no estoy solo en mi propuesta:

Hace apenas media hora, en la Cadena SER, entrevistaban a unas personas de UNICEF acerca del aniversario de la muerte del niño cuya imagen dio la vuelta al mundo tumbado boca abajo en una playa. Ellos comentaban que, además de éste, han sido más de 400 niños los que se ha tragado el mar en lo que va desde que comenzó la guerra en Siria. Y convertían en cómplices a los países que les venden armamento, entre ellos España, que ha vendido armas valoradas en más de tres mil millones de euros a Arabia Saudí, país que no respeta los derechos humanos y transfiere esas armas a los países en guerra afines a su ideología.

La solución al problema de los niños no es la adopción ni acogida de los millones de personas hambrientas y extenuadas que quieren entrar en Europa, sino utilizar todos los medios al alcance de la ONU para parar las guerras y crear las condiciones idóneas para que ningún ser humano se vea obligado a huir de su país. Para eso se fundó esa entidad.

Y desde ayer la depresión me ronda cerca al sentir que otra persona muy amiga se distancia de mí tras desvelar mis pensamientos.

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