sábado, diciembre 17, 2016

LAS NAVIDADES, ¿DÍAS DE FELICIDAD O DE TRISTEZA?



Puede que estas fechas sean para muchas personas las que causen más pena y soledad en todo el año, unos días  donde la nostalgia de un pasado reciente se haga presente con toda su crudeza.


El recuerdo de personas queridas que pasaron a mejor vida empañará las fiestas y causarán pesadumbre en las familias
La falta de trabajo ha obligado a  muchas personas a  buscarse la vida en lejanas tierras y ahora para muchos es imposible reunirse en torno a una mesa familiar como hacían antaño, pues, siendo el trabajo inseguro y temporal, deben no solo hacer frente a los gastos sino intentar ahorrar  para cuando éste falte.
Es triste ver una mesa para dos comensales donde antes había siete o más cubiertos. Se come rápido y en silencio para terminar pronto y sentarse a hacer como que se mira la televisión, cuando en realidad se lucha contra la pena y el recuerdo.


Tampoco ayuda observar la hipocresía de muchos mensajes y felicitaciones que se envían por millones a través de las redes sociales, wassap, llamadas  de teléfono y por correo. Mensajes deseando paz y felicidad a amigos y contactos, a un público en general en el cual se hallan personas a las que durante todo el año se les hace la vida imposible, negándoles el saludo o, peor aún, discriminándolas y estigmatizándolas con los más duros comentarios y enjuiciamientos, viendo la paja en sus ojos y no la viga en el propio, pues la mayoría de las veces, la actitud violenta de una persona suele ser su autodefensa ante la agresión que recibe.

"Paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad".
Amor entre humanos, esperanza, solidaridad...
Éstas son frases que abundan en estas fechas; pero las decimos mecánicamente, sin pensar, pues de otra forma, si alguien nos ofendió en el pasado ¿porqué no se perdona el daño?, ¿por qué no se olvida el mal?, ¿ por qué mantenemos en el estigma, la negación, la exclusión de nuestras vidas a seres que nos han perjudicado o faltado el respeto aun cuando son cosas del pasado en las que también tuvimos algo de responsabilidad?, ¿por qué le deseamos paz, salud y prosperidad en estos días si sabemos que dentro de dos semanas vamos a negarle el saludo y la palabra, volviendo a empujarlo a la ignominia, al olvido, al ostracismo mental?
Algo huele mal en estas fiestas en las que deberíamos impulsar el amor, la esperanza y el perdón.
"Conócete a ti mismo", esta misteriosa frase, hallada en el templo griego a Delfos, nos invita a reflexionar, a examinarnos interiormente para saber quiénes somos realmente


 Donar un poco de dinero o alimentos a organizaciones anónimas locales, o para una ONG en un país desconocido está bien, es un bálsamo para las conciencias; pero hacer eso mientras damos la espalda a la anciana       que vive al lado que no tiene recursos y pasa frío; al vecino que miramos de reojo porque sabemos que el banco le va a quitar el piso porque no puede  alimentar a sus hijos y pagar la hipoteca con 400 euros; al amigo caído en desgracia o al conocido que ha debido cerrar su negocio y ha sido desahuciado, sabiendo que no tienen ni  para un plato de sopa caliente, me parece una aberración del espíritu navideño.

Pero bueno, cada persona es un mundo. Allá cada cual con su conciencia.
QUE PASEN USTEDES UNA FELIZ NAVIDAD


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